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Arte
03 08 2015
Jesús Rafael Soto múltiple y vibrante por Saúl Yurkievich

Los nombres con que Soto titula sus obras configuran una definición de sus objetivos estéticos: repetición y progresión, metamorfosis, permutación, estructuras y ambientaciones cinéticas, relaciones y vibraciones, velocidades, saturación móvil. A través de la retrospectiva que exhibe el Museo de Arte Moderno de la ciudad de París en 1998, Soto nos sumerge en un ámbito energético de incesantes transformaciones, en un contagioso y perpetuo pulular lumínico. Y a través del deleite sensorial, de la belleza formal, de ese dinamismo halagador, nos transmite la misma imagen de la realidad que la ciencia contemporánea, nos involucra en la trinidad «espacio-tiempo-materia». Si admitimos que el arte está estrechamente vinculado a la acción y a la especulación de su época, a la nuestra corresponde un arte como el de Jesús Soto, mudable, inestable, movedizo. (Continúa en la página interior).

Copyright: Herederos de Saúl Yurkievich

ACERCA DEL AUTOR
Jesús Rafael Soto

Jesús Rafael Soto, Ciudad Bolívar (Venezuela), 1923 - París, 2005. En 1950 se trasladó a París, ciudad en la que residiría hasta su muerte. En Francia descubrió la obra de Paul Klee y, sobre todo, a Piet Mondrian, quien le suscitó la idea de "dinamizar el neoplasticismo". En la década de 1950 intentó plasmar en su serie Metamorfosis (1954) un equivalente de la serialidad musical. En 1956 creó sus primeras estructuras cinéticas; entre las cuales se destacan “Dinámica del color” (1957) y “Escrituras” (1963). A partir de la década de 1960 diseñó penetrables y obras de integración arquitectónica, como la decoración del interior del edificio de la UNESCO en París (1970), el interior del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de París (1976) y numerosos espacios públicos en Caracas. Mediante la superposición de planos transparentes (láminas de plexiglás que sirven de soporte a entramados lineales), Soto creó imágenes múltiples para la mirada de un espectador móvil y sus estructuras geométricas en repetición clónica que alcanzan grandes dimensiones. Estructuró techos y suelos con varillas pintadas. En 1988, realizó la “Esfera Virtual” para el Parque Olímpico de Escultura de Seúl. En los años noventa mostró su trabajo en el Museo de Arte Moderno de Kamakura, Japón, en 1990 y en 1993, en el Centro Georges Pompidou de París, en la Kunshalle de Colonia, Alemania y en el MOMA de Nueva York. Uno de los principales museos de arte de Venezuela, instalado en su ciudad natal, lleva su nombre.