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Arte
16 10 2017
Fernando de Szyszlo, artista arraigado por Héctor Loaiza

Era el verano de 1982 en el hemisferio norte, yo había convencido al Jefe de redacción de la revista Paris-Match que me financiara un viaje a México, Venezuela y Perú para escribir un reportaje de dichos países después de la Guerra de las Malvinas. En Ciudad de México había conocido a Octavio Paz de quien escribí una semblanza que se publicó en El Universal de Caracas. En los últimos días de mi estadía en el Distrito Federal, tuve el privilegio de conocer a Carlos Castaneda. En Caracas, volví a ver a mi amigo el pintor Oswaldo Vigas quien me dio el teléfono del artista peruano Fernando de Szyzslo que vivía en Lima. Szyzslo, el introductor del arte abstracto en el Perú, falleció el 9 de octubre de este año y como un homenaje a su memoria, publicamos el reportaje que le hice. En realidad, deberíamos haber conversado sobre su arte, pero nuestra charla se orientó más hacia los temas candentes de la realidad peruana y cómo lo sagrado retornaba en el mundo, que ya era un anticipo de lo que sucedería en el siglo XXI. El arte de Szyzslo —como lo sostiene F. Beckemeyer en una crónica en homenaje al artista peruano (1)— estaba marcado por lo sagrado. El lector atento se dará cuenta que en nuestra conversación no aludimos al terrorismo yihadista, porque en 1982 estábamos todavía lejos del 11 de setiembre de 2001.

(1) Lo sagrado laico por Fernando Beckemeyer, diario El Comercio de Lima, del 16/10/2017)

(Esta entrevista fue publicada en el suplemento cultural del diario El Universal de Caracas en setiembre de 1982).

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ACERCA DEL AUTOR
Fernando de Szyszlo

Fernando de Szyszlo (Lima, 1925 – 2017), pintor y crítico de arte peruano. Fue hijo del físico polaco radicado en Perú Vitold de Szyszlo y de la hermana del escritor Abraham Valdelomar, María. Szyszlo estudió en el Colegio La Inmaculada de Lima. En la década de los cuarenta empezó estudios de arquitectura en la Universidad Nacional de Ingeniería, que después abandonó. Ingresó luego en la Escuela de Artes de la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde fue discípulo del expresionista Adolf Winternitz. Tras una estancia en París, se convirtió en el más destacado representante de la abstracción en su país, desarrollando un estilo personal indigenista abstracto. Ha enseñado en las universidades de Cornell, Yale y Texas (EE.UU.). En 1949, contrajo matrimonio con la poeta Blanca Varela. En Europa confirmó su interés por las corrientes vanguardistas, en especial por la abstracción, el cubismo y el surrealismo. Al regresar a Lima en 1951, la primera exposición de Szyszlo marcó un hito importante en la plástica peruana; se trataba de la exposición de pintura no figurativa. La muestra causó en Lima un gran desconcierto; Szyszlo defendió tenazmente su posición, convirtiéndose en el centro de una polémica. En los años siguientes el abstraccionismo se abrió paso en la plástica peruana. Szyszlo se interesó asimismo por el arte precolombino y rescató sus raíces ancestrales, dirigiéndose hacia una notable síntesis de tradición y vanguardia que ha influido en numerosos pintores y que alcanzaría su maduración en las últimas generaciones de artistas peruanos.