Narrativa
04 03 2020
Gitanilla, gitanilla… ojos verdes entre el cielo y el infierno por Susana Merke

El chivo expiatorio es como «ovejas negras», almas reparadoras de la familia. Estas ovejas, producto de un gen recesivo, se destacaban del rebaño y su lana tradicionalmente se consideró menos valiosa. La sensación de ser «el extraño en tu familia» rompe tu corazón y te hace preguntar si para ti hay un lugar en este mundo. Todos alguna vez hemos cumplido esa función. Susana Merke, con su habitual lucidez, traza en su cuento una triple condición del personaje protagónico que carga a cuestas historias de siglos, una niña-madre desterrada por su libertinaje que tiene que mendigar para criar a su hija: su condición de mujer, su condición de gitana romaní y su condición de marginada o exiliada. Las tres condiciones y su consecuente precio, atravesadas por el dolor y la enajenación, se podrían condensar en la figura del chivo expiatorio, la víctima que tiene por función expiar las culpas de los demás. De este cuento, cuya propuesta ameritaría quizás una nueva teoría al estilo de un Ricardo Piglia (nótese, por ejemplo, su estructura de pregunta-respuesta), nos queda un mensaje hondo: ¿cómo es posible que a este mundo le quepa tanto dolor, que produzca tanto sufrimiento en su cotidianidad? Rubén López Rodrigué (Bogotá).

Copyright: Susana Merke

ACERCA DEL AUTOR
Susana Merke

La primavera de 1958 vio nacer a Susana Merke en la llanura santafesina (Argentina). Hizo sus estudios primarios en la escuela Simón de Iriondo y luego para el Bachillerato en el antiguo Colegio Nacional de la ciudad de Rafaela. Su inquietud por las letras la llevó a trasladarse a la capital de la provincia, Santa Fe, donde ingresó en la Universidad Nacional del Litoral para obtener el diploma de profesora en Letras. Partió a la Capital Federal, Buenos Aires, en dicha ciudad dictó cátedras en Literatura Argentina, Americana y Española durante trece años, y a fines del siglo XX regresó a su tierra natal. Enseñó en escuelas medias y desde hace varios años sintió el llamado de la escritura. Recibió distinciones en concursos literarios, y el 16 de junio presentó su primera novela “Las voces del pasado no mueren”.