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Literatura
04 03 2020
El centenario del poeta Leoncio Bueno por Diana Quiroz Galván

“Yo hago poemas sobre la lucha y justicia social. Eso no vende”. Más lúcido y vital que nunca, “el poeta proletario” como lo llaman, repasa los hitos más relevantes de sus 100 años recién cumplidos. Ideología, periodismo y lírica resumen su existencia. Leoncio Bueno ha publicado al menos una decena de libros de poemas. La mayoría de ellos hechos artesanalmente, que aún distribuye a pedido a amigos, conocidos y seguidores.
Las primeras lecturas que nutrieron su vida no fueron cuentos ni historias de aventuras. Desde los nueve años las palabras proletariado, capitalismo y justicia social se fueron insertando en su vocabulario. Términos hasta entonces desconocidos, pero que, en medio de sus labores de peón de hacienda, Bulmaro Barrantes quizás ya intuía. Hoy, del campesino que llegó a Lima a los 19 años queda solo recuerdos. Su estadía en la capital, además de granjearle amistades con los más reputados poetas de la época, le regaló una nueva vida y un nuevo nombre: Leoncio Bueno.

(Publicado el 20/01/2020 en el diario El Comercio de Lima).

Copyright: Diario El Comercio de Lima

ACERCA DEL AUTOR
Leoncio Bueno

Leoncio Bueno nace en enero de 1920 en un paraje de la Hacienda La Constancia, cerca de Trujillo (Perú). Autodidacta desde niño, trabaja en los cañaverales de la Hacienda Facalá, anexo de Casa Grande, donde son sus maestros los activistas anarco-sindicalistas. A los 19 años arriba a Lima, haciéndose sucesivamente peón de construcción y obrero textil. En 1943 publica sus primeros poemas, entre ellos los que recoge la revista “Hora del hombre”, vinculada al Partido Comunista, al que había ingresado. En 1944, participa de la creación del Grupo Obrero Marxista, junto al dirigente obrero Félix Zevallos y los poetas Emilio Adolfo Westphalen y Rafael Méndez Dórich, el cuál devendrá en 1946 el Partido Obrero Revolucionario —sección peruana de la IV Internacional. Es cofundador del grupo de escritores Primero de Mayo, en 1956. Su primer poemario aparece diez años más tarde: “Al pie del yunque”; al que seguirán “Pastor de truenos” (1968), “Invasión poderosa” (1970), “Rebuzno propio” (1976) y “La guerra de los runas” (1980). Obtuvo menciones honoríficas en el Premio Nacional de Poesía (1973) y en el Premio Casa de las Américas (1975).