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01 11 2010
Una antología de Twitter con acertijos penetrantes e irónicos por Héctor Loaiza
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Se habla tanto del foursquare, la red social de geolocalización con más de 4 millones de adeptos, que permite a un usuario a través de un Iphone de saber la ubicación exacta de un amigo. Se ha comentado que es una tecnología que podría ser usada para controlar a los ciudadanos, saber sus gustos y sus ocupaciones. Con una frase contundente, Dan Loaiza escribe:

“Yo no sé por qué tanto foursquare, si existen lugares increíbles en los sueños que no se pueden marcar.”

La pasión que existe por twitter la compara con una adicción:
“Menos mal que existe twitter, porque si no, no sé qué tendría de almuerzo…”

“Y los adictos a twitter siguen libres…” Una frase en apariencia ligera, pero que esconde profundidad. En Colombia, compara la fiebre de los usuarios de twitter con la adicción a un narcótico.

Una respuesta a un amigo con un juego de palabras: “#despuésdelaeradelatele. Ya no queda nadie en la calle, todos están en twitter”.

Al leer este tweet, reí mucho: “Puse mis tweets en una caja fuerte para que no me los lleve el corralito”. Tiene que ver con la triste experiencia del “corralito” argentino de la crisis financiera del 2001. Sus acertijos son tan valiosos —y tiene razón— que los compara con los dólares de los ahorristas argentinos que, en pocos días, vieron sus economías esfumarse o reducirse a un tercio.

Le recuerda al sicomago Alejandro Jodorowsky, al leer sus acertijos pánicos o surrealistas, con bastante ironía: “@alejodorowsky, ¿cuánto es dos más dos? Alan Turing le diría 00110100”. Es decir, el resultado binario según el matemático inglés Turing, inventor de la computadora, junto al norteamericano Von Neumann.

Siendo joven, se observa con mucho humor: “#soy tan viejo que hasta en la calle, creo oír la música de Sergio Leone”. Evoca así los westerns espaguetis vistos en su infancia.

Otra observación irónica que refleja las preguntas que nos hacemos sobre los resultados de las investigaciones del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) que utiliza instrumentos de alta tecnología como el LCH, el gran colisionador de hadrones, imponente anillo subterráneo, construido en la frontera entre Francia y Suiza, para estudiar las partículas elementales de la materia:

“La gente del CERN debe estar friéndose tortillas.”

Supone que esas investigaciones sobre lo infinitamente pequeño (en el interior de los átomos) y nuestro universo, no tienen —por el momento— resultados palpables. El 10 de setiembre del 2008, en el parking del CERN se concentraron más de 300 periodistas de la tele y de la prensa del mundo entero, para seguir la primera colisión de partículas. Se temía que, en la reproducción en miniatura del Big Bang, se creara un “hoyo negro” que aspire a nuestro sistema planetario. Menos mal que el tan temido fin del mundo no ocurrió.

“Tenemos que medir todos estos océanos sin fin, hechos de quarks, si queremos entender dónde carajo estamos parados en el universo.”

Se refiere a los constituyentes fundamentales de la materia. Expresa la tentativa humana de comprender lo infinitamente pequeño, “océanos hechos de quarks” y termina con una frase aplastante: “dónde carajo estamos parados en el universo”.

Otro tweet que más parece un acertijo del budismo zen para provocar el satori, el despertar, considera tan bueno el jugo de gulúpa (murucuyá o maracuyá en otros países, pasionaria en España y “fruta de la pasión” en Francia) que le hace escribir:

“El jugo de gulúpa debería formar parte de la tabla de los elementos.”

Una descripción rápida e imaginativa de su descubrimiento del calor agobiante de Cartagena, en el norte de Colombia. Relata los problemas técnicos de su portátil, que nunca le abandona, en el calor del trópico y termina con una frase humorística:
“El calor calienta el chip, la portátil, calienta el motor del carro, no hay refugio que no arda, debería meterme tal vez en la heladera.”

Otra reflexión sobre Cartagena, ironizando una vez más sobre foursquare:
“Canasta de limones, basura de limones, agua de limones, esta es mi geoubicación.”

En su visita a dicha ciudad, se ha dado cuenta de la costumbre de los habitantes de Cartagena —que lo ha descifrado como un código— de llevar los sombreros volteados:
“La red de los sombreros volteaos es una red social muy organizada.”

En sus diez años de vida en Buenos Aires, adoptó la costumbre de tomar mate y sigue haciéndolo en Colombia, escribe esta frase con tono poético:
“Es la mejor hora para tomar mate, en compañía de la brisa y del mar”.

De vuelta a la capital colombiana, un día de lluvia interminable:
“Estoy sorprendido por la cantidad de gente que tiene paraguas en Bogotá, parece ser que le sirve más que un iphone.”

En tono poético expresa su estado de ánimo: “Ando en una esquina, pero me siento en el centro del mundo.” Manifiesta su bienestar del instante. A la frase “andar en la esquina” —su ubicación en la realidad—, sigue esta revelación: “pero me siento en el centro del mundo.”

Una vez más nos confiesa su satisfacción de vivir en el entorno latinoamericano: “Escuchando a Calamaro, mientras me hago un Mate Project :)” (Andrés Calamaro es un músico de rock argentino que empezó tocando en bandas porteñas como Proyecto Erekto y Soda stereo, se fue a España en los 90 y ahora tiene una celebridad internacional).

Una muestra de su pasión por el cine: “Ja, ja, ja, viendo Deconstructing Harry, cuando Wody Allen se va al infierno y le pide un tequila al diablo — Harry mets the Devil…” Su admirado Wody Allen, que tiene más éxito en Francia que en los EE.UU. y que él vio mucho en su infancia y en su adolescencia francesas.

Comentario sobre un dibujo del artista neoyorquino, Guy Vincent que, junto a Larry Carlson, genera dibujos a través de twitter art:

“@Guy_Vincent ese twitter art me introduce a la poesía de un pensamiento cuántico.”

Los internautas conocen las dificultades del navegador Internet Explorer, por la pesadez del programa y la lentitud para acceder a la Red en comparación con otros navegadores ligeros y más rápidos. Escribe una frase caústica: “Abrí una cosa que se llama Internet Explorer…” Al decir “cosa” lo compara con un dinosaurio prehistórico.

Una observación de la idiosincrasia del país donde actualmente vive, víctima de la violencia después de más de sesenta años: “El pueblo colombiano no vota, sino bota balas…” Hace un juego de palabras irónico entre “votar” y “botar” (en su acepción latinoamericana de “arrojar”, “lanzar”, “disparar”).

Otro descripción del ambiente electoral: “Aquí está la ley seca, entonces fuimos a comer tapas españolas con limonada.”

Y al final esta confidencia en tono burlón, demostrando que no se toma muy en serio al escribir sus tweets inmediatos: “Qué he hecho para que mis ideas terminen directamente como spams…”

Su twitter @papachan

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Dan Loaiza, Bordeaux (Francia), 1972. Capacitación en Estética del arte y Nuevos Medios en la Universidad de Toulouse Le Mirail. De 1999 al 2009, residió en Buenos Aires y ahora en Bogotá (Colombia). Se ha desempeñado como programador y web developper en diversas empresas. Ha diseñado las tres versiones del website Resonancias y colaborado en la programación de su estructura. Actualmente trabaja como desarrollador de aplicaciones e interfaces para una empresa canadiense Lordalexworks de desarrollos basado en la tecnología Flex y Ruby on Rails. Su principal actividad es concebir y realizar sitios en Internet, elaborando estructuras y lenguajes visuales. Su proyecto de diseño personal fue creado en 2001 con la tecnología flash y fue presentado en conferencia en Uruguay y en Buenos Aires. Su blog de plataforma moviles es www.androidda.com