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Arte
02 12 2014
Una muestra de dibujos de León Ferrari en el MAMBA por Bárbara Alvarez Plá
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Lo hizo con sus pinturas, sus esculturas, sus collages, sus intervenciones en obras clásicas y fotografías y con todos los formatos que utilizó. Lo hizo en las obras en que atacó la religión de manera contundente, y que lo harían famoso. Como la jaula con dos palomas que defecan sobre una reproducción de El juicio final, de Miguel Ángel.
Ferrari también buscó nuevos caminos en sus dibujos, que son los principales protagonistas de la muestra *La donación León Ferrari*, con curaduría de Victoria Noorthoorn y Alejandra Aguado, que abre el sábado en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Son 72 dibujos de diferentes épocas que la familia del artista decidió donar al Museo y que como apunta Victoria Noorthoorn, la directora de la institución, “son un contrapunto íntimo en su obra”. Los dibujos no están solos, en la muestra hay, además, otras obras que formaban ya parte del acervo del museo, otras que la familia dio en comodato durante cinco años y otras que prestó para la ocasión. Aunque no están sus obras más controversiales ni el célebre avión de combate que lleva un Cristo crucificado, el panorama es extenso: dibujos, esculturas, fotografías intervenidas, instrumentos musicales y esa coherencia que Ferrari mantuvo en toda su producción y que hace que obras realizadas en distintos lugares y en diferentes épocas puedan convivir en la misma muestra sin hacer ruido.
Líneas tensas, negras y angustiosas a veces y más relajadas y coloridas otras. Líneas que dialogan con palabras, con una caligrafía con la que este artista, eterno provocador e irreverente inconformista, pretende comunicar un mensaje que nos habla de la imposibilidad de comunicar. Laberintos, alfabetos, signos, erotismo. Ese era Ferrari, y todo él, se puede sentir en la sala que acoge esta muestra. En muchos de los dibujos se intuyen palabras que a veces se pueden leer y otras no, letras que se dejan caer hacia abajo como derretidas, como lágrimas. Con ellas conviven las esculturas, entre ellas una de color rojo, que es la primera de las que realizó para su serie de poliuretano. Una masa informe habitada por seres indescriptibles. Hay también un Cristo adentro de una caja con alfileres clavados en la cabeza, tableros de ajedrez invadidos por insectos o aves, un imagen del Congreso por la que pululan cucarachas, jaulas repletas de pájaros con figuritas de santos debajo, fotografías intervenidas, como esa en la que, en el cuerpo de una mujer desnuda, escribió Ferrari una frase de Borges, “Me duele una mujer en todo el cuerpo”. Y más.
Dos grandes collages compuestos con noticias de diarios que aluden al horror de la dictadura, al repudio a la Iglesia Católica, al hambre, a la miseria. Hay esculturas construidas con alambre y madera que recuerdan a jaulas y remiten a algunos de los dibujos que también se pueden ver en la muestra. “Nada se puede encasillar en su obra”, afirma Noorthoorn, “todo se relaciona y todo se escapa, pero dentro de un universo totalmente coherente”. Imposible no echar la vista atrás diez años y llegar a aquella polémica retrospectiva que, en 2004 y desde el Centro Cultural Recoleta fue repudiada por grupos extremistas católicos apoyados por el entonces cardenal Bergoglio y que fue clausurada por orden judicial, reabierta y finalmente cerrada antes de tiempo por decisión del artista. ¿Qué diría el hoy Papa Francisco ante esta nueva muestra? ¿Qué dirán los detractores del artista cuando se abran las puertas? El secretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi, tiene posición tomada: “Estamos muy orgullosos de que Ferrari llegue al Mamba. Es una donación importante. Por su creatividad y por la variedad de su obra, Ferrari es uno de los puntos más altos del arte argentino contemporáneo. Y por lo polémico. Está muy bien que el arte sea controversial y busque los límites, el arte tiene que revolver espíritus”, Eso, Ferrari, lo tenía muy claro.

“Donación León Ferrari” en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Av. San Juan 350, Buenos Aires.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: León Ferrari (Buenos Aires, 1920—2013). Cursó estudios en Italia durante la década del 50. Hace dibujo y grafismos desde 1962, escultura desde 1955 y collage y objetos desde 1964. Participó en las muestras colectivas: “Di Tella 1965”, “Tucumán Arde” 1968, Bienal de La Habana 1986 y l994, “Veinte Años” 1996, “Re-aligning vision” 1997, “Identidad” 1998, “Cantos Paralelos” y “Global Conceptualism: Points of Origin” 1999, “Heterotopías” Reina Sofia 2000. Vivió en Brasil entre 1976 y 1991. Publicó varios libros, entre los que se destaca “La Bondadosa Crueldad”: poesías y collages. Participó en congresos en el país y en el exterior. Recibió algunos premios: Medalla de las Abuelas de Plaza de Mayo y Salón del Mar en 1997, beca Guggenheim en 1995, Salón Belgrano 1998, Premio Costantini 2000, Premio Konex en 1992 y en 2002. Fue premiado con el León de Oro por la Bienal de Venecia en 2007.