resonancias.org

Arte
01 10 2015
Rómulo Cáceres: entre el arte y la ciencia por Yvette Velay y Jean Pierre Maillard
« volver

La residencia del artista
La Fundación de Artes Gráficas y Plásticas (FNAGP), reconocida de utilidad pública, fue creada en 1976 a partir de dos legados concedidos al Estado francés, la primera en 1922 por la barona Hannah Charlotte de Rothschild, la segunda en 1944 por Madeleine Smith-Champion y su hermana Jeanne Smith. Estas últimas de origen inglés, que cultivaban la pintura y la fotografía. Madeleine, esposa de Pierre Champion -artista y escritor que fue alcalde de Nogent-sur-Marne- y Jeanne no tuvieron descendencia. Entonces donaron sus bienes, pidiendo que "sus propiedades de Nogent-sur-Marne fuesen condicionadas para crear una residencia para artistas y escritores".

La Fundación en Nogent-sur-Marne
Conforme a la voluntad de los donantes, las antiguas propiedades Smith-Champion están efectivamente al servicio de la residencia denominada, "Maison Nationale d'artistes" que acoge a 75 huéspedes, y, en la Maison d'art Bernard Anthonioz (MABA) se presentan manifestaciones consagradas a la fotografía joven, al vídeo, al diseño y al arte contemporáneo. Los locales constituyen un justo reconocimiento a la creación de Bernard Anthonioz, por entonces secretario de Estado de la cultura a quien se le debe la creación del Centro Nacional de Arte Contemporáneo, y el Fondo Nacional de Arte Contemporáneo (FNAC) y la FNAGP.
Dentro de ese espíritu, la FNAGP ha desarrollado una política significativa con la instalación de talleres para artistas. Actualmente administra directa o indirectamente una centena de talleres en París y en Nogent-sur-Marne, donde viven y trabajan artistas de todas las disciplinas, generaciones y nacionalidades. En una nueva residencia de la ciudad del vino blanco, en un edificio Baltard restaurado, d'Agnès Sorel, de François Cavanna o incluso de Charles Trenet, es donde trabaja el pintor peruano Rómulo Cáceres.

El Taller
Ya sea en el contexto de una manifestación colectiva o por su propia iniciativa -como muchos otros-, el taller de Rómulo Cáceres abre sus puertas en determinadas ocasiones, una manera interesante de ver el trabajo del artista in situ. Así, en octubre del 2013, ofreció una exposición a los habitantes de Nogent-sur-Marne y a los amigos del arte en binomio con el escultor Etienne Almeras. Para que el ambiente sea más acogedor, los artistas invitaron también a una orquesta de jazz, extendiendo a los oídos el placer de los ojos. Al descubrir su taller se conocen otros aspectos del creador, y éstos proceden de la simple mirada sobre sus obras, pero no solo de las que están exhibidas. Una gran parte de los muros está cubierta de informaciones  científicas que recuerdan los aportes del conocimiento presentados bajo la forma de un diccionario de nombres propios en cuya primera fila están Tales de Mileto, Anaxímenes, Demócrito, Arquímedes, Kepler, Newton, Einstein, etc.
La reproducción del geógrafo de Vermeer de Delf señala el interés de Cáceres por la ciencia; intuición confirmada por una réplica del péndulo de Foucault que oscila en permanencia colgada en una viga cumbrera de la pieza principal.
Su interés por la Astronomía y al mismo tiempo por lo infinitamente pequeño se manifiesta a través de las fotos de planetas, la presencia de un telescopio, de un microscopio o inclusive el anuncio de una conferencia organizada por el Instituto de Longitudes. Se comprende entonces el interés del artista por las relaciones entre "arte y ciencia", la investigación del orden del universo, luego su representación pictórica. Como ejemplo, Rómulo Cáceres no deja de contemplar gotas de agua que cuelgan de una tela de araña y que él las percibe como una red solar.
Más allá del rigor intelectual necesario para la comprensión de las matemáticas, la física y la astronomía, Cáceres se inspira en las fuentes del sueño, en la poesía, como en los cuestionamientos filosóficos. De vez en cuando, organiza reuniones de astronomía para contemplar los planetas y las estrellas desde su balcón que domina el valle del Marne. Asimismo contribuye a mantener diálogos sobre astronomía y ciencia. No concibe su trabajo sin la confrontación con el pensamiento científico, "sin una reflexión sobre las relaciones profundas y ocultas entre el arte y el conocimiento del mundo", ha escrito el físico Jean-Louis Narjoux, miembro de la Asociación por la Creación y la Difusión Científica.
Gastón Diehl, presidente de la asociación "Le Musée de l'Amerique Latine" subrayó en los años ochenta: "Su hábil dominio para restituirnos lejos de cualquier imagen folklórica la espiritualidad profunda de su pueblo en que pasado y presente se confunden y coexisten".

Composición II
Este óleo de una dimensión de 1.85 por 0.75 m tiene una composición a título epónimo, dentro de los límites de la geometría, múltiples interpretaciones se obtienen, devolviéndonos al espectador una lectura personal. Algunos verán un personaje cíclope, otros en cambio, las premisas de un alfabeto amerindio que se leería de arriba hacia abajo.
Los colores de la paleta de Cáceres tienen una personalidad tenue y revelan su dominio del degradado. La variación regular de matices sirve a la visión polisémica, dando gran volumen a las superficies planas delimitadas sobre el cuadro, y también movimiento. No se sabe tampoco si lo que es visto también como un sol crepuscular se presenta en primer plano o al contrario ocultado por un anillo. Así mismo del interior de la esfera de abajo, tal vez  comprendida alternativamente como cóncava después convexa.
El artista quiere transcribir en el lienzo, la organización del universo. Se supone que busca igualmente expresar un alma de niño, niños que en todas las civilizaciones representan de manera frecuente en sus primeros dibujos imágenes del cuerpo a partir de formas geométricas.
En realidad, en el primer estado de la obra, lo que es visto arriba como una puesta de sol representa al hombre en una especie de aureola, el cono del centro simboliza a la mujer en una matriz y en la esfera de abajo figura la tierra, el color ocre, siendo a la vez agrícola y urbano. El bosquejo de la obra es explicita, completamente figurativa. El artista, al final, no le importa que se vea un sol y un trompo cuya púa toca la tierra...
Composición II hace parte de una serie de la misma factura en diversos formatos realizado el 2012 y 2013.
La producción actual de Rómulo Cáceres es una constante correspondencia entre la aprehensión de lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño en el cruce de los cuales se sitúa la condición humana. El artista expresa en toda su obra, bajo una forma cada vez más simbólica y depurada nuestra pertenencia al universo.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Rómulo Cáceres nació en Cuzco (Perú) en 1943. Después de sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Lima, permaneció en su ciudad natal. A partir de 1966, sus obras fueron expuestas en diversas ciudades de su país, luego en Bogotá (Colombia) y en los EE.UU. En 1980, llegó a París, instaló su taller en el cuarto piso de un edificio de la plaza La Sorbona en 1983 y empezó a exponer sus obras de gran formato. En 1985, se trasladó al suburbio sureste de París, en Nogent-sur-Marne, en la Residencia de artistas Guy Loë, atribuido por el Ministerio de la Cultura de Francia. Sus pinturas al principio figurativas, devienen después abstractas, integrando así las búsquedas de divinidades tutelares de su cultura ancestral inca.