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Arte
07 12 2015
Los malos sueños de Wifredo Lam por Philippe Dagen
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El muro donde se reunieron "Las bodas" y "La Natividad" de 1947 y "Belial, el emperador de las moscas" de 1948 es una demostración digna de señalar. "El Eterno Presente" de 1944, que está frente a dichos lienzos, es una prueba más de la capacidad de Lam de elevar al gran formato sus visiones oníricas y sus ceremonias mitológicas sin que pierdan nada de su intensidad. Nos encontramos frente a un pintor que construye sus composiciones sin fijar el dinamismo necesario, mantiene la pintura en un estado de sobriedad muy cerca del dibujo y sugiere sin caer en el exceso del ilusionismo inútilmente virtuoso. Un gran pintor, mejor dicho, lo que no explica su genealogía ni su amistad con el grupo surrealista.
Sus orígenes han interesado porque son diversos. Nace en una pequeña ciudad de Cuba en 1902. Su padre era chino, de la región de Cantón, y tiene dos profesiones, comerciante y escritor para la comunidad de los inmigrantes chinos. Su madre, mulata, hija de un descendiente lejano de un conquistador español y una esclava deportada del Congo. Debido a su origen materno, muchos comentarios se han ingeniado para reconocer en la obra que sería genéticamente, si podría decir, africana, dejando de lado lo que podría haber sido una influencia china.

GRANDES FORMATOS
Este tipo de análisis sólo conduce a repetir los estereotipos más o menos dudosos. En el caso de Lam, es tanto menos suficiente que, si queremos continuar en la geografía, hay que señalar que ha manifestado un interés en las religiones animistas, sus esculturas y su magia sólo cuando se puso en contacto con los surrealistas -que eran casi todos europeos, de lenguas y culturas diversas. Son ellos y Picasso, que llamaron la atención al joven artista sobre las culturas que le eran hasta entonces desconocidas. Esto sucede en París, donde Lam llega en 1938. Antes, había estado en España, donde desembarca en 1923. Su talento artístico ha sido reconocido desde su infancia por su familia, aprendió las bases de su arte en La Habana antes de venir a perfeccionarse en la Real Academia de Madrid. Estudió allí primero a los antiguos maestros que él frecuenta en el Prado, después, a finales de 1920, se convirtió en el discípulo tardío de las vanguardias antes de la Primera Guerra Mundial, del expresionismo alemán, del fauvismo y del cubismo en Francia. Desde el comienzo de la guerra civil en 1936, combatió las tropas franquistas haciendo a veces carteles, como también la fabricación de explosivos en un regimiento compuesto principalmente de voluntarios cubanos como él.
La exposición, ordenada de manera cronológica, empieza así con pinturas y dibujos donde se reconocen las huellas de Matisse, Picasso, Gris y del neoclasicismo post-cubista que Dalí atravesó también, un poco antes que él. Ejecuta retratos y paisajes, y luego se desliza poco a poco en un onirismo de malos sueños. En España, todavía, en 1931, perdió a su primera esposa y su hijo murió de tuberculosis e hizo la experiencia de la precariedad -pero no del racismo, al parecer, que sólo sufrió más tarde en Francia, durante la guerra de Argelia. El contacto directo con la miseria en España la que filmó Buñuel sobre las Hurdes -"Tierra sin pan", su título en francés- lo convence naturalmente a ponerse al lado de la República cuando ésta es atacada.
Sin embargo, es como exiliado político que llega a París y encuentra por fin a Picasso y a los surrealistas. Hizo entonces suya la apertura de éstos a las pretendidas civilizaciones primitivas -África y Oceanía- y a las que se le llaman arcaicas -Cícladas, Mesopotamia, Egipto, arte románico. Por consejos de Picasso, visita el Museo del Hombre bajo la guía de un escritor y etnólogo que se convirtió en uno de sus amigos más íntimos, Michel Leiris. Es todavía Picasso que le hace conocer al marchand Pierre Loeb.
Se produce entonces un fenómeno que, a falta de algo mejor, se puede calificar como la cristalización; en dos años, Lam produce un gran número de obras sobre lienzo y papel. Esta cantidad y esta rapidez le permiten atravesar la influencia, abrumadora para otros, de Picasso y no quedarse en el surrealismo según Max Ernst o Tanguy, ni del lado de Miró o Masson. Desde el punto de vista del proceso creativo y del estilo, Lam tiene efectivamente muy poco en común con los surrealistas. Siente de inmediato la necesidad de pintar sobre grandes superficies, las de "La Familia" y "Desnudo reclinado" de 1939 y, en estas vastas áreas, construyó sus figuras con pocas líneas muy tensas y angulosas. Grandes zonas son dejadas al descubierto o simplemente cubiertas con una sola capa de gris y de ocres, ya que Lam es un inventor de formas gráficas más que colorista. "La jungla" de 1943, su obra la más citada a menudo, es una excepción y no la regla, con sus verdes y azules.
En esta fecha, Lam regresa a Cuba. En julio de 1940, abandona París y se encuentra con su compañera, Helena Holzer, una alemana antinazi, y los surrealistas que huyen de la Gestapo y la "revolución nacional". Participa entonces en las actividades del grupo. El 24 de marzo de 1941, se embarca en el mismo buque carguero que André Breton y Lévi-Strauss a destinación de las Antillas. Allí conoció a Aimé Césaire, luego se fue a Cuba con Helena.

COMPOSICIONES MITOLÓGICAS
Lo que sucede después, como ya lo hemos dicho: es la continuación de los grandes lienzos mitológicos, entre ellos su obra maestra, "El Eterno Presente", apenas realzado con algunos grises. Los óleos sobre papel, los dibujos con tinta y las acuarelas se imponen en esos años como evidencias vivientes de las criaturas imposibles, animales y humanos a la vez, cornudas, dentadas, espinosas. Desde entonces y hasta finales de los años 1960, cuando Lam desdeña cada vez más la pintura por el grabado y la cerámica, su obra está acompasada de grandes composiciones mitológicas con fondos sombríos, poblado por seres que se parecen a los murciélagos, al cocodrilo, al esqueleto humano y a las marionetas bambaras.
La exposición se reduce a algunas desde "El rumor de la Tierra" de 1950 a "El final de la noche" de 1969: no se observa ninguna debilidad, ninguna facilidad, hasta el final. En 1952, Lam se instala en París, donde están André Breton, Michel Leiris, el poeta René Char. Luego, a partir de 1961, en Suiza y sobre todo Italia, en su taller de Albisola y cerca de las imprentas de Milán. Con ellos, hizo las estampas para "Apostroph'Apocalypse" de Gherasim Luca -uno de los libros más bellos del siglo, si se puede llamar libro a este inmenso álbum atravesado de frases y de trazos puntiagudos.

 

Retrospectiva "Wifredo Lam". Centre Pompidou de París. La exposición estará abierta hasta el 15 de febrero de 2016.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Wifredo Lam, nació en Baguala Grande (Cuba) en 1902. Estudió en la Academia de San Alejandro de la Habana y después en la Academia de San Fernando de Madrid (1923) donde conoció a Picasso. En París, se relacionó con los surrealistas. Lam expuso en 1939 en la galería Pierre Loeb y trabajó en el estudio de Picasso. Ante la ocupación alemana de París, regresó a Cuba para consagrarse a la pintura. En sus viajes por el Caribe se interesó en los rituales del vudú haitiano y de la santería cubana incorporándolos a su imaginería pictórica. Expuso en 1947 en Nueva York. En 1951 Lam volvió a París, residió también en Italia, y falleció en la ciudad luz en 1982.