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Homenaje
07 12 2015
Corona para Arrabal por Milan Kundera
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He ahí un mundo peregrino y loco, y que no se parece a nada de conocido ni de imaginado; lo mismo, la manera cómo este mundo se transforma en relato es algo nunca visto: con una extraña monotonía, cada capítulo desgajado como una letanía contiene obligatoriamente: una descripción de nuevos acontecimientos; pensamientos de la joven matadora expresados mediante frases interrogativas (¿delirio de dudas metafísicas?); palabras (puestas entre comillas) de sus dos amigos, Kenko y Samori; por fin, un nuevo resumen de la vida de los insectos en el Jardín de invierno.

De este modo, se atestigua una vez más: Arrabal no se parece a nadie y el grado de diferencia alcanza el límite de lo concebible. Sólo asemejándose a sí mismo, introduce en su novela los personajes de Picasso y Dalí, lo que es un juego, pero también una confesión. Ya que son sus hermanos mayores y él es el heredero. Es el último sobreviviente de lo que llamaré surrealismo hispano-céntrico, brotado de una antigua locura barroca, surrealismo cervantino, sombrío y cruel, surrealismo ritual, obsesionado por la liturgia que se presenta en él bajo una docena de rostros (liturgias pornográfica, metafísica, retórica, zoológica, etc.).

Pienso en Arrabal y los sobrenombres acuden a mi espíritu: el Último, el Penúltimo, el Huérfano; pienso en la escapada con la cual el libro se termina: la matadora y Kenko se van de allí como si, en el último segundo, Arrabal les canturreara una Invitación al viaje, les mostraba una salida secreta, tendiéndoles las llaves para poner los pies en polvorosa. De la misma manera se termina la hija de King Kong: la heroína (también matadora) se escapa en una noche acogedora para la cual el mismo Cervantes ha pintado estrellas.

Me hace recordar los funerales de Fellini cuando su obra, desde hacía por lo menos quince años, ya había sido enterrada, sin funerales, un kilómetro bajo tierra, por los señaladores del porvenir; se aleja en la noche hostil donde la reina Bellebetise ha suspendido en el firmamento astros falsos disneyescos. Oh, el Penúltimo, tan solo por un segundo no abandona la fortaleza de su fantasía, ya que la noche que nos envuelve es una noche huérfana, de donde todos los rastros de Picasso, Dalí, Buñuel, Fellini, fueron barridos, una noche cuando los artistas, maestros de la imaginación, cazadores de chispas, sólo son reconocidos por dos vagabundos sordomudos, por siete libélulas y por una cucaracha agonizante.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Milan Kundera nació en Brno (República Checa) en 1929. Su padre era el pianista y musicólogo Ludvik Kunderaku. Acudió al Carolinum de Praga y estudió cine en el Instituto de Estudios Cinematográficos de la capital. En el mismo centro, además de escribir y seguir tocando jazz, música que interpretó desde su adolescencia, Kundera impartió clases de Historia del Cine. En 1948 se afilió al Partido Comunista pero dos años más tarde fue expulsado por posiciones individualistas. Sus primeros textos publicados fueron de carácter poético como "El Hombre Es Mi Jardín" (1953) o "Monólogos" (1957). La primera novela de Milan Kundera fue "La Broma" (1967), sátira del comunismo estalinista. La invasión soviética de su país en el año 1968 prohibió la circulación de sus libros. También perdió su trabajo. En 1975 se exilió en París, nacionalizándose francés en 1981 tras ser privado de la checoslovaca en 1978. En la capital gala ejerció como profesor en la Escuela de Ciencias Sociales y enseño Literatura en la Universidad de Rennes. Otras novelas de Kundera, de tipo filosófico y humor cínico-irónicos son "La Vida Está En Otra Parte" (1973), "La Despedida" (1975), "El Libro De La Risa y El Olvido" (1978), "La Insoportable Levedad Del Ser" (1984), libro con rasgos biográficos que consiguió un gran éxito comercial y crítico, "La Inmortalidad" (1989) o "La Lentitud" (1994). También ha escrito libros de relatos, como "El Libro De Los Amores Ridículos" (1970), ensayos, como "El Arte De La Novela" (1986), y obras de teatro, como "Jacques y Su Amo" (1971). En el año 1982 recibió el Premio Europa-Literatura y tres años más tarde el Premio Jerusalén. Su última novela es "La Fiesta De La Insignificancia" (2014).