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Homenaje
06 12 2015
Fernando Arrabal: Elogio del provocador excéntrico por Juan Goytisolo
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Prohibido durante la dictadura nacional-católica, Arrabal, hijo como yo de la sangrienta guerra civil de 1936-1939, y exiliado también como yo desde los años cincuenta del siglo anterior, no quiso volver al redil como una oveja descarriada arrepentida con el advenimiento de nuestra democracia descafeinada. El espíritu provocador de sus obras y sus extravagancias continúan ofendiendo a las almas puras de los nuevos funcionarios de la literatura. Se le trata de afrancesado, anarquizante, excéntrico con relación a los que representan la institución literaria, acaparan los honores y la efímera gloria mediática. Quienes le critican y tratan de enterrarle vivo mediante el silencio olvidan que la literatura es el reino de la anomalía, que ser tratado de "raro" es un elogio en contradicción con el rebaño mediocre de los que no lo son. Cervantes se autodenominaba "raro inventor" y el término, lejos de ser peyorativo, es en su caso elogioso.

Arrabal no quiere plegarse a las normas de la buena conducta ni al teatro castizo. El cementerio de los automóviles y El Arquitecto y el Emperador de Asiria, que tuve la ocasión de ver en París, así como su película ¡Viva la muerte! me impresionaron por su creatividad y su denuncia de los conformismos y de los poderes abusivos de toda índole. Ahora, mucho tiempo después de haberlos visto, permanecen vivos en mi memoria. Arrabal pertenece al reino de lo excepcional que, a lo largo de la historia, representan lo que hay de mejor en la cultura no solo española sino también europea.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Juan Goytisolo (Barcelona 1931 — Marraquech 2017). Novelista español. Estudia Derecho y en 1956 se instala en París, donde comienza a trabajar como asesor literario de la editorial Gallimard. Entre 1969 y 1975 imparte clases de literatura en universidades de California, Boston y Nueva York, actividad que continúa a lo largo de su vida. Es autor de una extensa y variada obra narrativa y ensayística, prohibida en España por la censura franquista desde 1963. Sus primeras novelas, inscritas en las tendencias del realismo social de los cincuenta, son “Juegos de manos” (1954) y “Duelo en el paraíso” (1955). Su segunda etapa se abre con “Señas de identidad” (1966), donde abandona el realismo de su periodo anterior. Continúa con la “Reivindicación del conde don Julián” (1970), novela sobre el exilio, y “Juan sin tierra” (1975). Su interés por el Magreb y la civilización árabe aparece también en los ensayos “El problema del Sahara” (1979), “Crónicas sarracinas” (1981) y “Estambul otomano” (1989), así como en la novela “Makbara” (1979). El humor y la ironía aparecen en la novela “Paisaje después de la batalla” (1982) y en la autobiografía “Coto vedado” (1985). Otras obras suyas son “Las virtudes del pájaro solitario” (1988), “La cuarentena” (1991) y “Las semanas del jardín” (1998). Sus artículos periodísticos fueron recogidos en “Disidencias” (1977) y en “Contracorrientes” (1986). Ha recibido distintos reconocimientos internacionales, el Premio de Ensayo y Poesía Octavio Paz (2002) y el Premio Juan Rulfo (2004). Fue galardonado con el Premio Cervantes 2014.