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Opinión
18 04 2017
Sobre ¿en qué momento se jodió el Perú? por Héctor Loaiza
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La frase vargasllosiana contiene un significado implícito: en el pasado el Perú estuvo mejor. Pero el autor fue traicionado por su inconsciente de criollo. Vargas Llosa sugiere que el Perú fue grande cuando era el virreinato, junto con el de México, más importante del nuevo continente. En Lima se fundó la primera Universidad de América del sur en 1551 y se trajo la primera imprenta. Su decadencia empezó durante la República cuando el país fue gobernado por “caudillos” corruptos en el siglo XIX, por dictadores militares y después por militares nacionalistas en el XX y presidentes deshonestos en el XXI.

En la antología de las reacciones a la frase vargasllosiana que, el diario El Comercio ha publicado recientemente como homenaje al cumpleaños 81 del Premio Nobel hispano-peruano, encontramos una gran variedad de opiniones. El escritor Gustavo Rodríguez se refiere al hecho histórico que el Perú se jodió cuando el virrey Manso de Velasco, aquejado de una enfermedad renal, “clamó que iba a ser mejor esposo, mejor cristiano y el cruzado más temerario contra las redes de patronazgo y soborno, donde era usual que cada virrey cobrara 4 mil pesos para indultar condenados”.

Para el artista Eduardo Tokeshi los peruanos siempre estuvieron “jodidos y enlodados, solo nos queda refugiarnos en esa ciega fe que dice que en este lugar todo está a punto de hacerse, nada está hecho y en eso tenemos toda la ventaja del universo”. Otra es la posición del escritor, Jeremías Gamboa: “el Perú se jodió al momento mismo de nacer. Su concepción tuvo como base un hecho asimétrico y brutal que fundó una nación herida y enemistada con una de sus mitades, la indígena”. Esta interpretación nos parece acertada. Y no falta el comentario innovador de una artista visual, Natalia Iguíñiz, que comenta: “Una terca esperanza me hace pensar que no está jodido el Perú, pero definitivamente las mujeres si estamos más jodidas. Un período clave: la Colonia, que institucionalizó al patriarcado y que, en su alianza con el capitalismo, convirtieron el trabajo doméstico en una extensión del “amor” asociado a naturalizar el rol de las mujeres en las tareas de cuidado y lo volvieron gratuito o muy mal pagado”.

El músico y compositor Javier Echecopar considera que “la pregunta es incorrecta «el verbo joder» está escrito en pretérito y el Perú no se jodió: se sigue jodiendo todos los días. Cuando se encubre la corrupción, cuando se soslaya la impunidad, se sigue jodiendo el Perú”. Para el escritor Guillermo Niño de Guzmán la responsabilidad del atraso y la actual situación del país son los mismos peruanos: “Somos un país a medias, acomplejado y sin identidad, donde a nadie le importa demasiado lo que le ocurra a nadie. Vargas Llosa acertó al plantear esta cuestión crucial y, de paso, nos demostró que la literatura sí puede cambiar nuestras vidas”.

El comentario del escritor Fernando Iwasaki interpreta desde un punto de vista teológico el mal del Perú: la expulsión de los erasmistas. Esta afirmación nos parece fantasiosa, ya que las ideas erasmistas tuvieron su apogeo en España en la primera mitad del siglo XVI, y poco se sabe de la expulsión de sus seguidores y de la supuesta importancia en el destino del Perú. La expulsión de los jesuitas tuvo mucho más consecuencias para el país. Nos preguntamos: ¿un cambio en la orientación más humanista del catolicismo hubiera podido mejorar el destino de un país? Algunos de mis profesores en mis estudios secundarios sostenían que la situación del Perú estaría mejor si hubiera sido conquistado por una nación protestante.

“En el momento que —afirma el periodista Hugo Coya—, permitimos que se vulneren nuestros derechos, que nos discriminen en razón de raza, sexo, origen, condición social, económica y se niegue el reconocimiento a nuestra mayor riqueza, que es ser un país multiétnico y multicultural” Hugo Coya propone soluciones para superar la resignación del peruano a la condición de ser jodido. “Cuando el país entero se desembarace del divisionismo, de los prejuicios arcaicos y mire el futuro con esperanza e inteligencia”. Igualmente, para el escritor Rafo león el Perú está jodido: “Al establecerse en territorio peruano la sede del virreinato, se instala un modelo de saqueo de los recursos naturales y de explotación de los indios. La depredación, la corrupción, el rechazo al trabajo, el racismo, la doble moral, el centralismo, la unidad entre poder civil y religioso, el proyecto deliberado de no alfabetizar ni educar a los indios”.

Y para terminar, el historiador y ensayista, Hugo Neira, responde que es una pésima pregunta. Declara después: “Un país que engendró un Garcilaso, Vallejo, incluso Vargas Llosa, no se ha jodido nunca. Olviden esta frase que impide pensar”. Para Neira, el ensayista que escribió sobre el dirigente Hugo Blanco, en el Perú se está en el “mejor de los mundos”. Acaba por plantear una pregunta a los lectores: “¿No se han enterado de que estamos en otra era?”

En efecto, el primer mundo se encuentra en un proceso de mutación, está pasando de la pos-industrialización a la era digital. Pero esta transición plantea desafíos, ya que las nuevas tecnologías como la informátización de la sociedad y la robotización provocan el desempleo en los sectores sociales no calificados. He ahí la explicación del surgimiento de autócratas carismáticos que son partidarios de una regresión al pasado. En el caso del Perú una democracia moderna, que respete valores éticos y que resuelva los antagonismos entre los peruanos, puede borrar las lacras que ha arrastrado hasta hoy.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Nació en Cusco (Perú). Vivió en Buenos Aires de 1959 a 1962. Estudios en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos de Lima. Sus cuentos fueron publicados en revistas literarias. Reside en Francia desde 1969. Publicó en francés “Le chemin des sorciers des Andes”, Robert Laffont, París, 1976, “Botero s’explique”, La Résonance, Pau (Francia) en 1997, “El camino de los brujos andinos” en Diana de México, 1998 y la novela “Diablos Azules”, Editorial Milla Batres, Lima, 2006. La edición francesa de la novela “Démons bleus à Cuzco”, Éditions La Résonance, Pau (Francia), 2009. La reedición en español de "Diablos Azules" fue publicada por Éditions La Résonance, Pau (Francia), 2010. Acaba de publicar la voluminosa novela en francés “Le Nomade stellaire” (El Nómada Estelar), Éditions L’Harmattan, París, 2018. Desde 1976, es miembro de la Société des Gens de Lettres (SGDL) de París y de la Société Civile des Auteurs Multimédia (SCAM). Entre 1981 y 1999, ha colaborado en semanarios y revistas de París y en diarios latinoamericanos con artículos sobre literatura y arte. De 1998 al año 2000, fue director de la revista en francés Résonances que —a partir de enero de 2001— se convirtió en el website, Resonancias.org.