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Poesía
07 10 2018
Poemas que brotan del amor de Alan Heintze
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TUS OJOS

Te he observado.
Tus ojos oscuros que brillaban y tu loco sentido del humor que me mataba pero que me dio vida tantas veces, el sentir tu piel tocando la mía, aunque sea por un segundo, por un instante, algo tan insignificante pero tan glorificado.
Agarrándome el hombro sin querer soltarme. Solo yo sé que no quería soltarte. Ese minuto que me pareció eterno, como esos sueños que parecen verdad, de los que no quieres despertar.
Ese abrazo infinito, que solo yo, tuve que parar.
Ese sentimiento de hogar que profesaba mí mente en ese único momento.
Ese beso.
Morir no tenía sentido habiendo alcanzado el cielo, aferrado a tu mano.

 

CÓMO EXPLICARTE

Cómo explicarte los inexplicables sentimientos que siento por ti.
Que me aterra no tenerte cerca, que te amor más allá de todo, de todos.
Que te espere toda una vida.
Que tu sonrisa es mi droga.
Y tus fotos mi medicina.
Que los lunares de tu espalda son las constelaciones que iluminan mis sueños.
Cómo explicarte que te veo en todas partes.
Que alucino besándote una y otra vez.
Que mis costillas se comprimen por el dolor.
Y se expanden por tenerte dentro de mi pecho.
Que quiero soltarte, pero no puedo.
Porque soltarte seria matarte.
Y eso significaría...
Morirme

 

QUÉDATE

Nunca pedí que te quedaras.
Aunque en realidad quería que lo hicieras.
Siempre pensé estar a tu lado.
Pensé que te acostumbrarías a mi imposibilidad de mantenerme al pendiente de ti.
Pensé que alguna vez entenderías mi naturaleza, y me querrías
tal y como soy, frío.
Tan frío como ese balcón en invierno donde fumábamos y nos besábamos hasta el hartazgo.
donde bebíamos, tanto, que no sabíamos lo que decíamos y a veces se me escapaba un...
Te amo.

 

QUIERO

Quiero estar contigo.
Quiero que seas mi amigo, mi amor.
Profesor y salvavidas.
Mi calma, mi locura.
Mi lampara, ante tanta oscuridad.
Quiero que seas la razón por la que me despierto cada mañana.
La razón por la que salir corriendo al finalizar mi jornada laboral.
Quiero que seas el motivo por el que duermo y por el que sueño.
Por el que te espero cada invierno en nuestro hogar.
Quiero que seas mi medicina, mi droga.
Los vasos de tequila, de esa noche en el bar.
Quiero que seas río, para yo poderte nadar.
La playa en la que pueda descansar.
Quiero que seas la tinta con la que yo me pueda tatuar.
Esos besos que alguna vez nos supimos dar.
Quiero que seas alas, y que me tomes para volar.
Que seas el viento que acaricia mi mejilla.
Cuando duermo en las afueras de la ciudad.
Quiero que seas mío, pero con toda libertad.
Quiero que estés cómodo en mi pecho.
Porque ya no te creo poderte soltar.

 

CUESTA COMPRENDERTE

Cuesta comprenderte.
Comprender porque me dejaste.
Si es que decías que no éramos uno sin el otro.
Si es que te amaba.
Si es que le hacías caricias a mi alma cada vez que te levantabas.
Con esa sonrisa puesta, y eso buenos días que me enamoraban.
Cuesta comprenderte.
Es que todavía no puedo hacerlo.
Si cuando pienso en tu corazón solo quiero tenerlo.
Entrelazado con las sabanas de invierno.
Para no morir de frio.
En cada uno de mis recuerdos.

 

ERES

Eres mi faro.
Mi océano.
Mi isla desierta.
Eres mi primera sonrisa del día, y también la última.
El primero de mis cigarrillos, el que más   se disfruta.
Eres mi ropa de trabajo, mis zapatos, y el momento en que los ato.
Eres la frase "hace que lo bueno sucedo", colgada en mi habitación. La que a veces miro con un poco de rencor.
Eres mi vista obnubilada ante la gente que mira como aireada.
Eres mi balada.
Mi dríada.
Mis prosas de persona enamorada.

 

¿ERES FELIZ?

Me desperté este mediodía con tu voz en mi cabeza y esa pregunta agobiante en susurros, en ecos, en esas ondas sonoras parecidas a cuerdas de guitarra que solo podían nacer en tus dedos.
¿Eres feliz?, me preguntaba.
Y me puse a pensar en aquellos que me hacían sonreír.
Casi de manera nostálgica te recordé, recordé aquellas situaciones contigo, tirados en la cama fumando del mismo cigarrillo, pasándonoslo pitada por pitada, sonrisa por sonrisa.
Te recordé mirándome con alegría, recordé aquel balcón donde nos besábamos y bebíamos tanto alcohol. Ese lugar donde nos decíamos frases cutres de amor verdadero, donde tus ojos negros brillaban tanto que a veces deslumbraban.
Con esos ojos con los que a veces soñaba.
Meditando una respuesta a semejante pregunta volví a recordarte, recordar esa mañana de lluvia donde nos encontramos, nos miramos, donde no hacía falta palabras para decirte lo que pensaba.
Yo te amaba.
Como no ser feliz habiéndote tenido en mi vida, aunque solo fuera por instantes. Y como no ser más feliz aun habiendo estado reposado en tu pecho, casi dormido, escuchando los latidos de tu corazón.
Queriéndote todavía, porque a pesar de las distancias, dibujas trazos de colore en mi corazón herido.
Así que si, como no ser feliz habiéndote conocido.

 

Para Nuria Rubio

Tu voz.
Esa voz fuerte, atrayente.
Con la que recitas clamores de nostalgias y alegrías.
Clamores de poetas y soñadores que ascendías.
Con tu voz sincera.
De luces anacarada.
Donde pintabas rítmica en prosas incluso abigarradas.
Tu voz, de belleza absoluta.
De la que todo amante disfruta.
La voz que en mi ser hizo eco.
Que pintó destellos en aquellos que creen en verdades absolutas.
Impolutas.
Que los hizo dudar incluso de sus certezas.
Con semejante anuencia como son las apariencias.
Solo quiero decirte que te escucho con vehemencia.
Que tu voz corre como sangre en mis venas.
Con paciencia, y esa bella elocuencia.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Alan Reiven, que escribe con el seudónimo de Alan Heintze, nació en Buenos Aires, Argentina. Estudió en la Universidad de San Martín (UNSAM) y se diplomó como Martillero público y corredor de comercio. Creador del blog “Cuaderno de respuestas a mis ¿tantos por qué?”. Es miembro del círculo de poetas de Boulogne (Argentina), ciudad donde reside actualmente. Amante de las letras y sobre todo del verso libre, expresión literaria que más cultiva.