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Narrativa
01 02 2019
El Bulevar (cuento) por Aníbal Alvarado
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Nunca pretendí recorrer este bulevar. Sabía que existía porque desde hace mucho tiempo he escuchado hablar de él; también obtuve información en libros y películas. Es posible que en algún momento haya creído caminarlo, pero hoy me doy cuenta que no: fue un espejismo más del imaginario colectivo.

Voy recorriendo este nuevo bulevar, envejecido falsamente por el tallo de innumerables caobas que lo pueblan. Los rostros de esta desconocida ciudad gris me observan fijamente, ellos saben que es primera vez que lo camino. Volteo disimuladamente con la esperanza de que haya alguien detrás de mí, pero soy el único que lo transita; al verme delatado, inmediatamente, siento pena y la expongo de manera involuntaria a través de una aureola roja alrededor de mis orejas. Al llegar al final del bulevar la ciudad gris se abre a mi paso: a medida que avanzo la ciudad crece y decrece, se ensancha y estrecha, se moderniza y envejece, con certera intermitencia; no obstante, la ciudad se mantiene bajo una espesa y plomiza bruma, desoladora, triste, inquietante.

Creo estar muy lejos del bulevar, no recuerdo con exactitud si tomé un taxi, pero sí tengo una indefinible certeza de que estoy lo suficientemente distante de él, y a pesar de eso, la congoja que sentía cuando lo atravesaba todavía se mantiene muy honda. Me detengo, veo a mi alrededor porque no sé si aún sigo allí: no diviso los árboles ni las personas que me acechaban. Cavilo un instante, pienso que, tal vez, el bulevar sea toda la ciudad, y quizás el estúpido afán que tengo de definir y clasificar con enfermiza exactitud las cosas según su nombre (por ejemplo: municipio, país, continente; riachuelo, torrente, río; etc), no me permita vislumbrar que el bulevar es más grande de lo que se ve, que no es posible establecer sus límites, ya que progradan supeditados a alguna cosa de orden superior que actualmente desconozco. Por lo tanto, solo cuando acepte que el bulevar es la ciudad  —independientemente de que lo que vea me diga lo contrario, porque el asunto no se trata de ver sino de sentir—, podré saber el momento a partir del cual no esté en sus dominios; y eso ocurrirá inconscientemente, cuando leve el ancla que ella me dejó con su partida.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Aníbal Alvarado, escritor venezolano (Ocumare del Tuy, 1987). Profesor de Ciencias de la Tierra por el Instituto Pedagógico de Caracas – UPEL (2009) y geólogo por la Universidad de Oriente (2014). Actualmente cursa una maestría en Ciencias de la Tierra en la Universidad Simón Bolívar (USB). Textos suyos han sido publicados en diversas revistas virtuales de Internet.

 

 

 

 

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11 06 2019