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Literatura
01 02 2019
Los "Cuadernos negros": la otra verdad de Heidegger por Nicolas Weil
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Los famosos "cuadernos negros" del filósofo alemán han sido por fin editados en francés, en una traducción cuestionable.

Leer al fin en francés los Cuadernos negros o "Cuadernos de trabajo" del filósofo Martin Heidegger (1889-1976), tras cinco largos años de su publicación en Alemania, podría haber sido una buena noticia. Cinco años durante los cuales, debido a la imposibilidad de acceder al texto, el debate se centró sobre todo en la quincena de fragmentos explícitamente antisemitas, asimilando a los judíos al imperio de la "maquinación" en la vida, haciéndolos responsables de su propio "auto-aniquilación", prestándoles una predisposición "acentuada" al cálculo: las partes enrolladas en el núcleo de esta masa de fragmentos que Heidegger deseaba hacer figurar, tal cual eran, al final de sus obras completas.

 

Ni "diario de reflexiones" ni confesiones

Si el descubrimiento de los “Cuadernos” provocó un impacto, no podría borrar el poderoso interés filosófico de estos textos hasta ahora desconocidos (34 cuadernos, escritos desde 1931 hasta la década de 1970, que ocuparán los tomos 94 al 102 de sus Obras Completas). Este es el conjunto del encaminamiento heideggeriano, desde el cambio después de la publicación de su obra maestra "El ser y el tiempo" (1927), hasta la muerte del pensador, documentado gracias a sus textos. Ni "diario de reflexiones" ni confesiones, ni mucho menos apuntes o borradores, estos cuadernos forman una obra evidentemente de dimensiones monumentales, uno de los atajos para comprender el pensamiento de Heidegger.
Despertada desde hace mucho tiempo, la curiosidad del público francohablante, sin embargo tendrá que satisfacerse con los dos primeros tomos titulados "Reflexiones" (los cuadernos II al XI, el primero habiéndose perdido). Éstos corresponden a la década de 1930 y a los tomos 94 y 95 de la edición alemana. El período cubierto coincide con el "Rectorado", durante el cual Heidegger, poco después de la toma del poder por Hitler y hasta 1934, asumió la dirección de la Universidad de Friburgo en pleno proceso de nazificación.
Si la inclinación política del filósofo por el nazismo era conocida, el alcance y la naturaleza de su participación intelectual eran difíciles de precisar, más allá de su afiliación al partido desde 1933 hasta 1945, así como el impacto de este compromiso en su trabajo. Gracias a los "Cuadernos Negros", es posible hacerse una imagen exacta de ello. Heidegger refuta rápidamente lo que él llama "nazismo vulgar" —el biologismo y racismo, que considera como recaídas en el cientificismo del siglo XIX o en un "marxismo invertido". Pero lo rechazó en nombre de un "nazismo espiritual" que él lo habría conservado con su radicalismo intacto.
Esa "espiritualidad", parece confundirse con su propia filosofía y el "nuevo comienzo" que desea iniciar con el fin de superar la era de la metafísica, abierta desde Platón y los tiempos modernos inaugurados por Descartes. "El nacionalsocialismo puede seguramente tomar ciertas posiciones y, contribuir así a crear una nueva posición fundamental con respecto al Ser", escribió Heidegger en 1934. Si, después de su renuncia al rectorado, el filósofo se encierra, decepcionado, en una reserva gruñona que él califica como oposición "creativa y positiva", es porque no pudo imponer su pensamiento en el régimen. Un régimen criticado en el secreto de su escritorio, pero nunca condenado por sus excesos ni sus crímenes.

 

Fanfarronadas contra la "reacción", los liberales o los jesuitas.

No obstante, los "Cuadernos Negros" están llenos de riqueza filosófica que no podríamos reducirlos solo al nacionalismo antimoderno con el que están impregnados. Representan un ejercicio extraordinario en el encaminamiento de un pensamiento que se esfuerza por arrancar la noción de verdad en sus límites actuales. Esta exigencia obstinada empuja al filósofo a repetirse sin cesar, como para hacer aparecer mediante el fórceps el "acontecimiento", el "esclarecimiento" del Ser, con la intención de conservar un futuro a una filosofía auténtica y no sierva de la ciencia. Esto es lo que hace que estas reflexiones sean fascinantes para quien acepte la difícil tarea de penetrar en ellas. Las fanfarronadas que se encuentra también en sus escritos, contra la "reacción", los liberales o los jesuitas, las diatribas contra el cristianismo o la técnica, parecen muy poco originales, fecundas o necesarias para dicha tarea.
Este conjunto, la traducción nos tendría que haber ayudado a abordarlo. Pero se ve arruinada por los prejuicios adoptados por los traductores que son también admiradores incondicionales del filósofo. El malestar que se siente frente a la proliferación de expresiones que toman prestadas directamente al vocabulario nazi es palpable y comprensible. ¿Deberíamos reaccionar frente al suavizamiento sistemático que parecen practicar? Dejemos el término insuficiente "judaísmo" para convertir Judentum, en un contexto ideológico donde "judería" sería evidentemente más apropiado. Pero, ¿cómo apreciar la metamorfosis del Nacionalsocialismo en "Socialismo nacional", o la del adjetivo völkisch concepto típicamente nazi que se refiere al nacionalismo racista, en un más inocente "populista"?
Por cierto, las opciones tomadas por los traductores están justificadas por las notas, pero sin verdaderamente convencer. Ni la preciosidad afectada, que redobla la oscuridad de un estilo arduo y elíptico, ni la multiplicación, para restituir los conceptos claves, de neologismos extraños hasta ser casi incomprensibles ("foco de efervescencia" para Wesen, el "despliegue" del ser). La consecuencia es significativa: se ha faltado desgraciadamente a esta cita tan esperada por los lectores.

 

Réflexions II-VI. Cahiers noirs (1931-1938) (Überlegungen II-VI. Schwarze Hefte (1931-1938), de Martin Heidegger, traducido del alemán por François Fédier, Gallimard, « Bibliothèque de philosophie », París, 538 p., 45 €.
Réflexions VII-XI. Cahiers noirs (1938—1939) (Überlegungen VII-XI. Schwarze Hefte (1938-1939), de Martin Heidegger, traducido del alemán por Pascal David, Gallimard, « Bibliothèque de philosophie », París, 460 p., 39 €.

 

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Martin Heidegger, Messkirch 1889 – Todtnauhaberg (Alemania) 1976. Filósofo alemán. Discípulo de Husserl, su indiscutible preminencia dentro de la filosofía europea se ha visto marcada por la polémica, sobre todo la de su adhesión al régimen nacionalsocialista. La renuncia al Rectorado de la Universidad de Friburgo, muy poco después de ocuparla, no evitó que en 1945 fuera destituido como docente, tras la ocupación de Alemania por los aliados. Sólo en 1952 se reincorporó. La obra de Heidegger está separada en dos períodos distintos. El primero viene marcado por “El ser y el tiempo” (1927), obra que, pese a quedar incompleta, plantea buena parte de las ideas centrales de todo su pensamiento. En la segunda etapa, el filósofo estudia la historia de la metafísica como proceso de olvido del Ser, desde Platón, y como caída inevitable en el nihilismo. Entre sus obras están “Kant y el problema de la Metafísica”, “Qué es la Metafísica?” (1929). Libros publicados en francés, "Les hymnes de Hölderlin 'La Germanie' et 'Le Rhin' (1935), “Qu'est-ce qu'une chose?” (1935-36), "Nietzsche", (1971), "Hegel: la négativité, éclaircissement de l'Introduction à la 'Phénoménologie de l'esprit de Hegel" (1942).