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Historia y culturas
01 09 2019
"Paraísos del Nuevo mundo" de Nathan Wachtel: Las Américas y sus profetas por Nicolas Weill
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A la luz de su método "regresivo", que parte del presente para aprehender y comprender el pasado, el especialista de América Latina Nathan Wachtel ofrece un análisis fascinante de las utopías amerindias derrotadas.

El descubrimiento de América ha convertido todo un continente hasta ese entonces desconocido en un recinto de masacres masivas. Los autóctonos, explotados, víctimas de epidemias y expulsados de sus tierras, han resistido a su desaparición por las armas, pero también desarrollando un mesianismo sincrético, inspirado tanto por el cristianismo victorioso como por las tradiciones amerindias. El análisis de estas utopías vencidas forma la trama de los estudios recopilados en “Paradis du Nouveau monde”.

LEYENDAS MOVILIZADORAS
El autor, Nathan Wachtel, profesor honorario en el Collège de France, donde fue titular de la Cátedra de Historia y Antropología de las sociedades mesoamericanas y sudamericanas, parte en busca de mitos indios después de haber escrito varios libros sobre los Marranos (cripto-Judíos) (1) de España. Con este fin, vuelve a desarrollar los temas de sus primeros libros consagrados a los Urus de Perú y Bolivia (“Le Retour des ancêtres”, Gallimard, 1990) o los Chipayas del altiplano boliviano (“Dieux et vampires”, Seuil, 1992), ofreciendo en este nueva obra una especie de síntesis actualizada de su trayectoria intelectual, donde se entrelazan la historia y la etnografía.

Para interpretar los hechos desde el punto de vista de los oprimidos, el especialista de América Latina practica la "historia regresiva". Eso significa que solo se puede comprender el pasado partiendo del presente y no al revés. Por consiguiente, el etnólogo debe mostrar una confianza racional en la capacidad de las huellas y los discursos de revuelta para conservar las realidades. Porque nos ligan a hechos pasados, las leyendas movilizadoras nunca se reducen, escribe el autor, a puras construcciones, como cierta antropología hipercrítica ha querido hacernos creer.

DANZA DE LOS ESPÍRITUS
Nos podríamos contentar de sonreír frente a las afirmaciones de los cronistas que, desde el Renacimiento hasta el siglo XVII, se han obstinado en situar el paraíso terrenal en plena América del Sur. Pero si, a los ojos de aquellos la verdad de la Biblia no debe discutirse, sin embargo, su forma de establecerla muestra, según Wachtel, que ya es fiable para el investigador. Recurre a la etimología o a una argumentación geográfica precisa, que anuncia a su manera nuestras ciencias humanas. "Los indios absorben rápidamente ciertos elementos y prácticas europeos, inscribiéndolos en la lógica de sus representaciones tradicionales", escribe Wachtel.

Del mismo modo, los informes sobre los indios del protestante Jean de Léry (1536-1613), el informador de Montaigne o su contemporáneo el "nuevo cristiano" (de una familia de judíos conversos) Antonio de León Pinelo merecen algo mejor que la sospecha sistemática. Las bellas palabras que los indios dirigen a sus dioses en tiempos de desamparo (el "gran hablar") también pueden "decir la verdad". Nos revelan la especificidad de sus luchas. Éstas consisten en integrar elementos extraídos de la imaginación sagrada de los colonizadores cristianos y retornarlos contra éstos.

Wachtel estudió la danza de los espíritus (ghost dance) de los cherokees de América del Norte, que las autoridades veían como la señal infalible de los levantamientos. Por cierto, los rebeldes amerindios han reivindicado a menudo un retorno a las costumbres ancestrales e incluso realizaron desbautizos solemnes. Pero les es difícil abandonar las identidades adquiridas durante el período colonial. "Se observa que los indios no tardan en absorber algunos elementos y prácticas europeos, inscribiéndolos en la lógica de sus representaciones tradicionales", señala Nathan Wachtel. En el jardín cristiano del Edén se encuentra la "Tierra sin mal" de los tupi-guaraníes.

PROFETISMO ANDINO
El jefe y chamán Obera, profeta de una rebelión guaraní que llegó hasta las puertas de Asunción (Paraguay) en 1579, se describió por ejemplo como una especie de Cristo, "hijo de Dios, concebido y dado a luz por una virgen". La creencia en el "regreso del Inca" reivindicado por el "mesianismo andino" —que quiere que el cuerpo del último emperador inca, decapitado en 1572 en Cuzco se reconstituya milagrosamente para liberar a su pueblo de los españoles— se adapta al simbolismo de la cruz. En el siglo XVIII, en el campo del revolucionario inca, José Gabriel Condorcanqui Noguera conocido como "Tupac Amaru II" (1738-1781), todos los días se celebraba misa.

“Paradis du Nouveau Monde” se inscribe de ese modo en una discusión discreta con otros enfoques. Con Hélène Clastres que en su hermoso libro “La Terre sans mal - El prophetisme tupi-guaraní” (Seuil, 1975) estaba atravesado por un corpus similar y llegaba a una conclusión diferente. Para la antropóloga, el profetismo amerindio era un fenómeno puramente endógeno que se oponía a la jerarquía de dichas sociedades y no una reacción contra la colonización exterior. Cuestionada por Clastres, la voz de los grandes precursores como Alfred Métraux (1902-1963) o el alemán Curt Unkel-Nimuendaju (1883-1945), los primeros en estudiar el papel de los profetas (karai) y los "hombres-dioses" de Brasil y los Andes, es rehabilitada en su libro por Wachtel.
Imaginar que podemos hablar sobre el pasado ignorando las capas de memoria, incluidas las científicas, que nos separan de él, sería el verdadero mito a deconstruir, si queremos restituir a los vencidos su lugar en la historia.

 

 

 


(1) Marrano: judío converso al catolicismo que seguía practicando su religión en oculto.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Nathan Wachtel, Metz (Francia), 1935. Historiador y antropólogo, especialista de América Latina. Desde 1992, es titular de la cátedra de Historia y antropología de las sociedades meso-sudamericanas en el Collège de France. Entre sus libros publicados, La vision des vaincus (Gallimard, 1971) : Les Indiens du Pérou devant la Conquête espagnole (1530-1570). El regreso de los antepasados: Los indios urus de Bolivia, del siglo XX al siglo XVI (FCE, 2007). Mémoires juives (Gallimard, 1986), écrit avec Lucette Valensi, Dioses y vampiros: regreso a Chipaya (FCE, 2001), Le Nouveau Monde. Mondes Nouveaux (ERC et Éditions de l'EHESS, Paris, 1996), dirigé avec Serge Gruzinski. La fe del recuerdo: laberintos marranos (FCE-España, 2007). Los Andes: cincuenta años después (1953-2003), Homenaje a John Murra (Ed., avec Ana Maria Lorandi et Carmen Salazar-Soler), Lima, 2003, 370 p. Y La logique des bûchers (La lógica de las hogueras) en Editions du Seuil, París, 2009. Acaba de publicar "Paradis du Nouveau monde (Paraísos del Nuevo Mundo)", Editorial Fayard, París, colección "Historia", 2019,