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Literatura
04 03 2020
Hora Zero: el movimiento poético peruano cumple 50 años por Gabriel Ruiz Ortega
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“En el Perú tenemos tres grandes generaciones poéticas: las del 20, 50 y 70”, señala Ricardo Falla. Para referirnos a los 70, pensemos en Hora Zero, sin el cual no se tendría un panorama de aquella década rica en muy buenos poemarios. Para Falla, la semilla horazeriana brotó a mediados de los 60 en la universidad Federico Villarreal. “Todos éramos niños de 17 y 18 años”, recuerda Falla. Había inquietud por escribir y él junto a Jorge Pimentel, Manuel Morales y otros fundan en 1964 la revista Gleba Literaria.

“Pero no fue fácil, la Villarreal era del APRA macartista y su bufalería nos hacía la vida imposible, pero respondíamos a las agresiones, no éramos mancos”, enfatiza. “En la Villarreal, los apristas nos llamaban comunistas de mierda y en San Marcos nos llamaban apristas de mierda”, dice Falla.

Esa no aceptación impulsó a los entonces aspirantes a poetas a tener una actitud desenfadada. “Solo queríamos escribir y desarrollar nuestras propuestas, por eso publicábamos en revistas”, cuenta Falla, que en 1968 funda la revista Nueva Humanidad, en la que participan Pimentel, Sonia Luz Carrillo y Jorge Nájar. “Sonia tenía una revista, Páramo, en la que pueden encontrarse poemas de Juan Paredes Castro y César Hildebrandt”, a quienes Falla llama “Poetas apristas” en su libro Fondo de fuego (1990).  Al respecto, indica que “César era militante de la Juventud Aprista, era aprista confeso e incluso su abuelo fue fundador del APRA”. Imposible no preguntarle por los poemas de Hildebrandt, a lo que responde con un moderado “eran poemas amanerados, manieristas”. En octubre de 1968, la Federación de Estudiantes de la Villarreal lanza la revista Universidad, cuyo director fue Hildebrandt.

“Era una revista miscelánica y mi relación con él era muy cordial, luego se alejó de la poesía y se entregó de lleno al periodismo”. Un acontecimiento marca esos años formativos: “Morales gana los Juegos Florales de la Cantuta con Poemas de entrecasa en 1967, que fue un triunfo para nuestra generación”. La historia es conocida. Esos poetas la rompieron cuando comenzaron a publicar sus poemarios en los 70. “Cuando apareció Hora Zero, sus integrantes ya tenían experiencia. Pensemos en el manifiesto Palabras urgentes, que suscitó conmoción. Todos querían ser Pimentel y Juan Ramírez Ruiz”, subraya Falla.

Sobre Hora Zero se tejen leyendas, en especial sobre quién fundó el movimiento. Falla aclara: “El fundador fue Ramírez Ruiz, pero Hora Zero no sería lo que es sin Pimentel”. Sobre la vigencia de Hora Zero. “Horazerianos o no, éramos conchudos, poetas malditos; vivíamos, leíamos, discutíamos, nunca rematamos nuestros principios”, convicción que a Falla le gustaría ver en los nuevos poetas peruanos, perdidos en las urgencias frívola de las redes sociales y en el relacionismo rapaz.

Páramo de César Hildebrandt (1968)

¿Qué venablo tenaz
se hunde en tu fortaleza
y hace sangrar las noches
y exhuma los martirios
corrompe la tibia certidumbre de un beso?
Sólo un momento pido
un ápice de tierra sosegada
y presente inmóvil
y lozano
un paréntesis puro
donde nos arrojemos
sin nombre
sin ayer
sin mareas antiguas.
Pero, claro,
tampoco eso es posible.
Somos orquestaciones de silencio
tenemos telarañas en nuestros dolores
somos recomenzados aspavientos.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Gabriel Ruiz Ortega, Lima, 1977. Novelista peruano, es autor de la novela "La cacería" (2005). Comparte la idea de Rodrigo Fresán sobre lo que debería ser un escritor: un lector que escribe. Fue encargado de la serie de antologías de narrativa peruana contemporánea "Disidentes" (2007) y "Disidentes 1. Antología de nuevas narradoras peruanas" (2011).