Literatura
02 06 2020
La Personalidad polifacética de Cecilia Bustamente por Maynor Freyre
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«Amo el signo que pusimos
sobre nuestro deseo,
y se transformó sin revelarse.
Amo los caminos abandonados
antes del cansancio,
amo la ciudad que habitas
la herida que nos hicimos.
Amo todo lo tuyo que me queda
y todo lo mío que te identifica».

Son los versos luminosos de Cecilia Bustamante contenidos en su libro Altas hojas. Confieso que no conocía personalmente a esta poetisa de cabellos color champaña y ojos de cielo. Sólo sabía de su existencia a través de la crítica y de algunos de sus poemas que por casualidad desfilaron por mis ojos, como bandadas de palomas, en busca de un alma donde posarse.
Pero he ido donde ella y ya la tengo al frente: Menuda, conversadora, franca, rodeada de papeles tras su amplio escritorio.
El diálogo comienza fácil. Me informa que nació en Lima, de padres arequipeños, hace alrededor de tres décadas.
Pronto descubro su polifacética personalidad, devenida de una constante actividad al servicio del arte, llámese éste poesía, dibujo, periodismo, ballet.
Me muestra unos recortes periodísticos: son del diario de la cadena Lee Hills del Tío Sam, donde se ve que se han ocupado extensamente de ella, por lo cual le han llegado muchas cartas en las que le piden que traduzca su poesía al inglés.
A la fecha ha escrito siete libros. Seis de los cuales fueron editados conjuntamente en un volumen, en 1966, por el sello Flora. Su nombre: Poesía. Los títulos que contiene esta obra son: Aquí es la tierra (primera mención honrosa del Premio Nacional José Santos Chocano, 1956), Altas hojas, El viaje del poeta, Símbolos del corazón, Heredad del amor y El retorno.
Poesía tiene prólogo de Arturo Salazar Larraín. En él dice «Libro de madurez y de conciencia», porque está escrito en «...actitud de poesía». En otra parte expresa:» ... Cecilia Bustamante no puede renunciar a su mundo de imaginería femenina... Pero al mismo tiempo afronta la realidad de su tiempo, la manera brutal cómo el hombre está ingresando a un umbral y frente al cual las palabras poéticas parecían, en nuestro país, haber quedado atrás».
Afirma que el próximo mes publicará un nuevo libro, llevará el nombre de Diversos poemas de la vida. Será impreso por P.L. Villanueva S. A. Leo el original y le aventuro una crítica que quizás resulte apresurada. Le digo: «Tiene cierta reminiscencia de la poesía de Saint-John Perse, Premio Nobel». Ríe complacida y responde: «Ojalá... Ojalá...».
La sensibilidad poética y el gusto por el arte llegó a Cecilia por intermedio de la herencia y el medio en que vivió desde pequeña. Siempre estuvo rodeada de intelectuales y gente que tuvo que ver con la creación artística. José María Arguedas es su tío político. Declara que desciende de Flora Tristán por línea materna y de Alfonso Ugarte por línea paterna.
Como Gauguin, de la rama de Flora Tristán, ella también es amante del arte pictórico. Hoy es profesora de dibujo desde que se graduó hace cuatro años en la Escuela de Bellas Artes de Lima, donde actualmente sigue estudios de pintura.
«Siempre me creí pintora –manifiesta–, pero como la pintura y los estudios de ésta eran económicamente costosos y largos, me dediqué a escribir».
También es traductora de español-inglés. En este aspecto es fundadora de la Asociación Peruana de Intérpretes y Traductores (APIT). En la actualidad traduce el poemario Miscelánea del celebrado autor británico Dylan Thomas.
Me recuerda que también es periodista. Promete que pronto reiniciará su columna de teatro en la Prensa. Ha sido editorialista y Jefe de la Página de Arte y Letras de La Tribuna, donde le tocó trabajar al lado de Manuel Seoane y Antenor Orrego. La Crónica y Cultura Peruana también la tuvieron en su seno como redactora y Última Hora, el año 1956, en calidad de publicista. Como muchos escritores, también tuvo que escoger un seudónimo: Anita Kipp, y fue al azar.
Hace memoria que ganó el año 1962 un premio sobre Seguridad Escolar, entre ochocientos concurrentes y que por su colaboración en pasarle en limpio al Dr. Jorge Basadre parte de los originales de su monumental obra Historia General de la República, mereció ser citada en el prólogo de la misma.
Sostiene que la presente generación de poetas le parece un grupo más sólido porque posee o está en vías de poseer una mejor preparación universitaria, más acabada que los de antes. No cree necesaria, en nuestro tiempo, la poesía social. Estima que ésta debió hacerla la generación del ‘55. A la que pertenece. Subraya que “lo positivo de los poetas actuales es que viven su época, están despiertos...»
Admira a Javier Heraud, el profético autor de El río. Luego piensa rápidamente y en forma tajante dice: «La política no puede continuar inmiscuida dentro del arte».
Tampoco gusta de la bohemia actual, que es para ella una especie de anti bohemia, no comparable a la que vivieron los artistas e intelectuales de años atrás.
Considera como plumas sobresalientes dentro de los poetas nuevos a Julio Ortega, ganador de los últimos Juegos Florales en la Universidad Católica. Completan su apreciación Luis Enrique Tord y Antonio Cisneros.
Ella a pesar de que ha leído mucho a los poetas europeos, prefiere al romántico Rubén Darío.
De los poetas peruanos desaparecidos cree son pilares de nuestro arte poético a la trilogía (bastante citada ya) de César Vallejo. José María Eguren y, en menor grado, a José Santos Chocano.
De los antiguos que aún viven tiene especiales palabras de alabanza para Martín Adán.
La entrevista ya llega a su fin. El fuerte sol estival se va apagando.
Finalmente le pregunto:
—¿Qué opina Ud. de su poesía?
—Más bien —responde— yo diría qué persigue ella de mí. Qué persigue... Porque a veces me siento contenta con lo que he escrito y a los pocos días me siento descontenta...
Sus palabras toman el tono de una confidencia que toca en la médula de su ser. Agrega:
—Es como un amor imposible. Mi poesía es mi vida... Por mi poesía he renunciado a muchas cosas...

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Cecilia Bustamante (Lima 1932 — Austin, EE. UU. 2006), poeta, periodista, editora, conferencista, peruano-norteamericana. Primera mujer galardonada con el Premio Nacional de Poesía del Perú. Selecciones de sus poemas fueron traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, sueco, flamenco, portugués, y rumano. Su poema "El Astronauta" fue incluido en el Archivo de la Era Espacial del Smithsonian Institute, Air & Space Museum. Vivió en México y España. En sus últimos años, residió en Austin, Texas, Estados Unidos. Representó al Perú, en Texas, y los EE.UU. en reuniones internacionales de su especialidad. Ostenta el prestigioso Leadership Award, de la ciudad de Austin, 1993.