Poesía
04 08 2020
Soñar despierto y otros poemas de Aaron Konrat
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RIO

Río que todo lo llevó
río que extirpó lo ingenuo
te rio y te imploro
que me encuentres
tibio,
que me encuentres
difuso,
perdiendo sueños.
Te imploro, río que nos huye,
Embebe el fluir de mi río interno.
te rio y te imploro
río que nos huye
que no les cuentes
que siempre lloro.

 

SOÑAR DESPIERTO

Cuando abrí los ojos y vi al sol adentrándose
Entre los agujeros de la persiana sentí
Un dolor agridulce, había soñado con vos.

Recibí el día y los vi, a tus ojos de paloma
Tan inocentes, tranquilos y naturales,
Como si supieran que allá donde yo busque
Unas alas libres, estarían ellas.

Tus pupilas le ponían los puntos
A mis asperezas,
Tus plumas eran regalías a mi corazón
Si llegaba a dar algún paso correcto,
Tus gritos de libertad eran las estaciones
De radio que revivían mis sentidos.
Tus horas de vuelo me recordaban
A las hojas cayendo en el otoño,
Enamorándose del suelo solamente
Para morir al día siguiente.

Fuimos otoño e invierno en una constante
Caída de días, un eterno cambio sin acuerdo
Alguno.
Nunca supimos quedarnos en el medio,
Yo brotaba entre las grietas de las secas
Raíces del otoño, pero nunca pude servirte
De bufanda en mis inviernos eternos,
Sobre poblaste mi ineptitud, con tus plumas otoñales,
Dejándome pasar como un frío viento,
expulsándome a lo desgarradamente esperado,
hasta que el día llegó y cambiamos de estación.
Cuando abrí los ojos y vi al sol entrando
Por mi ventana, sentí un dolor agridulce,
Había soñado con vos, por primera vez
En este otoño, lo peor de todo,
Es que solo sé soñar estando despierto.

 

UNA PIEDRA EN EL CAMINO

Únicamente el flujo variable e incontable de los automóviles
es testigo de nuestro tierno, esperanzador y brillante mirar que (se) saca chispas.
Ese pasar, ese roce, cara con cara, caucho con pavimento que me invita
me susurra que quizá un día podríamos imitarles.
Vos con tu anhelo. Usted, perdone, la diferencia de años confunde.
Espíritu estelar, brillantina eterna, alivia el clamor de los pesimistas
que me lloran, al verme embobado cada noche, contando sus brillitos cual tonto.
Inclusive hoy, la turbia tormenta volvió a privarme de su infinita mirada y me aconsejó
insanamente que desistiera, que dónde se había visto
que ninguno personificaría la infantil fantasía nuestra
que me arrepintiera con el tiempo bajo el brazo
y que volviera a intentarlo con sus lejanísimas primas terrenales,
de esas que no brillan tanto, y que tampoco me entibiecen.
Y yo sé que usted me escucha, incluso cuando la luna,
que todavía cuelga en el manto celestial, no brilla tanto,
yo sé que podría oírme, incluso cuando me hundiera, me negara o pereciera,
porque así lo desea, así se le imprimió en su esencia.
Por ello yo le rezaré, a la luna, a las nubes, a la tormenta que
algún día, me erosione con la suerte de llegar hacia usted,
y que usted se anime a amarme.

 

TODO LO QUE UN EX ERMITAÑO HA VISTO

1
Sombras vemos eternamente,
Andadores oscuros somos,
Cada uno, un trocito de no-nosotros
Enseñándonos extraños.
Jarrones oscuros atiborrados de detalles
Sempiternos,
Casi tan fuertes como el cascarón que nos aísla
Hasta el encuentro.

2
Es curioso, el cascarudo sombrío humano,
Paseándose alrededor del globo, pasando
Con el más mínimo interés
Hasta que el cascarón se pudre, con lo cordial,
Con lo íntimo, con lo mutuo.
Y se resquebraja, la sombra que acaba
Devorando el fiel dios sol, dejando a piel viva
A un amigo, un amante… un interés.

3
Cuantas veces habré presenciado
Tal milagrosa hazaña, la de verse cada par
a esos ojos oscuros, impartiendo un viaje, al regalarle
Otro cascarudo bocadillo a dios.

4
Lo habré sufrido una sola vez, pero lo aseguro,
Contigo fue diferente, el inocuo e intermitente
Resquemor en el corazón al verte,
Sombrita de reluciente sonrisa perpetua
Y deslumbrante; será eternamente único.
Me orillaste a pedirle un tiempo libre a dios,
Porque no soportaría ver caer el resto de tu caparazón.

5
Arrepiénteme este deseo de saber de ti,
Sea lo que seas: amiga o amante;
Una familiar o aún desconocida, ¿Por qué
¿Me aterras? Te lo imploro, permíteme
Deleitarme con tu sonrisa una última vez
Ya que a nada más le temo, que a perder la cordura
Al descubrir el resto del resplandor,
Que se cierne bajo esa curtida sombra
Con la que saludabas a este desconocido.

 

TENGO UN ENCIERRO EN EL PECHO

Tengo un pajarito en el pecho
uno que presume las más bellas plumas
encarecidas con su dulce canto humano
para el alma.
Tengo una voz en el pecho,
pero siempre la callo tirándole con un
lápiz y un papel.
Tengo un sentimiento en el pecho
que no ha de salir, más que en el fino
concreto del papel, cuya identidad
se esconde, con una baldosa del anonimato.
Tengo una encrucijada en el pecho
porque nunca le corté las alas,
y sin embargo todas las noches emerge sola,
libre de papeles, libre del carbón del lápiz,
libre de la habitación.
Libre vuela estando atada con estas ideas,
libre estando encerrada.
Tengo una personalidad en el pecho,
encerrada, en su propia voluntad,
pero aterrorizada
por quien no pueda entender.

 

FLORES EN LA NOCHE

En las noches
De tibia pena
Donde las amapolas
Le juran a la luna
En nuestro pequeño jardín
Ese susurro que tanto ansían
Recordar
Los prados sufren en silencio
«¿Están llorando, papa?»
«No, mama esta
Velando por nosotros.»

En las noches
de tibios recuerdos
las amapolas lloran bajito
en nuestro pequeño jardín
donde le juran a la helada
ese abrazo que tanto ansían
poseer,
los prados vigilan expectantes
«¿Están muriendo, papa?»
«no, mama está
Diciendo que nos ama.

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Aaron Konrat, nació en Gualeguaychú, Entre Ríos (Argentina), 1997. Escritor desde los 17 años. Cuenta con seis libros inéditos hasta la fecha, únicamente orientado a la ficción y fantasía hasta 2019, cuando redescubrió la poesía. Desde entonces publica en las redes sociales Instagram con el seudónimo de @aaronkonrat en o en su blog. Su seudónimo procede de un personaje de una de sus primeras novelas desechadas por los editores, desde entonces pasó de un personaje a un sentimiento que encarna todo aquello que la persona no se anima a decir en voz alta.