resonancias.org

Homenaje
23 05 2002
"¡Houellebecq!" por Fernando Arrabal (continuación)
« volver

Pasa un ángel: Felipe Glouguen, director del guía más influyente e inflado de hoy previene, "el libro de Houellebecq, monstruosamente difamatorio, es... de juzgado de guardia". Y, sin embargo, no lo llevará ni a las tribunas ni a los tribunales. Como no hay pecado que cometer no hay nada que juzgar. Hasta el juicio final ha desaparecido en un mundo globalizado y globuloso. ¿Amén?

El autor, Houellebecq, es el joven genio de la literatura de hoy. Y, por ende, ¡fuera de onda! anda en boca de los calumniadores asentados en los más torcidos derechos del hombre. El personaje central de su novela no aprecia a los directores del 'trotamundos': "... una pandilla abyecta de humanistas protestantes... que denuncia al turismo sexual para frustrar el último pequeño gozo de esos viajeros a los que odian... ". Por el contrario, para Miguel, el protagonista de la novela, "el turismo sexual es el porvenir del mundo". Pronto tira el guía ¡qué lata! a la lata de la basura. Gesto que no hubiera podido hacer San Francisco de Asís por falta del breviario a mano. ¡Mano de santo!

¿Se puede identificar al asesino de 'Pascual Duarte' con Cela, al médico criminal con Calderón, o a uno de 'Los dos verdugos' conmigo? Los trotamundanos del ruido y del rumor ¿creen que la opinión del personaje de una novela es la de su autor? A Houellebecq la sociedad en que vive le repugna por su falta de altruismo. "El ser humano se siente tanto más apegado a su vida cuanto más abyecta es: se convierte en su protesta, en su venganza de cada instante".

Antes de su regeneración Miguel es el prototipo del parásito modesto y moderno: onanista tesonero, racista sin militancia y soltero sin resistencia. Terminadas sus horas de labor sin amor se clausura en su nido de nada para zapear la tele pelele zampando salchichitas con mayonesa. Realiza una cotidiana romería a un 'peep-show' para cambiarse las ideas y los calzoncillos. Tiene sueños grises o mediocres ¡de color ocre y a veces gris! Cuando, de tarde en tarde, una tarde intenta ligar se arrea un gin-tonic para arriesgar y un viagra para no amodorrarse. Su trabajo ¡del carajo! en el Ministerio de Cultura consiste en subvencionar 'técnicamente' los proyectos aprobados por su jefa de servicio: exposiciones, instalaciones o espectáculos post-modernos. En su foro interno (para no llamar la atención a sus colegas en la inopia) cree que la panoplia que subsidia es el colmo de la impostura artística. Ya nadie piensa como aquella amante romántica despojándose a oscuras de su ropa interior.

Miguel visita los 'body-massages', las orgías en saunas, y los coitos en grupos de Tailandia. Una de las compañeras-de-viaje y fatigas, Valérie, le pregunta si las locales se ayuntan mejor que "nosotras" y Miguel recita su exhortación. Para el occidental seducir es complicadísimo, obsesionado por el trabajo evita el amor. Vegeta en una sociedad egoista que no puede aceptar el matrimonio e ignora el arte de vivir. La transcendencia individual desaparece sumergida en el destino impersonal del grupo. Hemos creado un sistema en el que es imposible existir.

Como el talento no se cotiza, de lo real sólo queda la realidad virtual. Pero de las playas del 68 (¡invertidas!) ahora brotan adoquines: los ecologistas de economato y los demagogos progrelistos de los 'tour-operadores'. Sus centros de globalización del deseo, con torres en los países tórridos, monopolizan las finanzas del 'amor'. Un experto teme que el cliente se vengue: "o fornica con indígenas a todo pasto o no vuelve con la pasta". ¿Se puede tener la puerilidad de pedir venganza cuando sabemos que todo sucede respetando el principio de reversibilidad?

Para que Valérie abandone 'Nuevas Fronteras', su rival 'Aurora' le ofrece "una fortuna": 6.000 euros por mes (un millon de pts) ¡casi lo que recibe el primer minstro de la República Francesa! Como si la melodía del amor y del azar pudiera comprarse 'cash'. La mamá de un antiguo reo afirma que su joven hijo, gracias a su trabajo de vendedor de guías a domicilio, se ha comprado un rolls-royce y dos chalets con piscina; "gana de 25 a 30 millones de pesetas por año y sin participar al vaciado de las cuentas del anciano sin facultades". A veces consideramos como reales los sufrimientos u orgasmos que vivimos en sueños.

Con Valérie Miguel conoce la excepción romántica hecha de amor, pureza, ternura y felaciones con frambuesa en el paraiso de la nueva supranacional. Pero un grupo de fundamentalistas la asesina con otros 117 turistas 'eróticos'. Nadie se atreve a reprobar a los matarifes divinos: los bien-pensantes se alían para condenar a los esclavos del sexo fácil. Como si para preservar la especificidad del hombre tuviéramos que salvaguardar la de los agresores.

El libro de Houellebecq es el tratado de moral y el poema lírico del amor de su tiempo. Con él como en su día con Beckett o Ionesco o Topor o Dalí, nuestras conversaciones van de la teología a la filosofía y de la ciencia al amor. Y siempre con la gravedad esclarecedora del humor. Entre risas Houellebecq me ha dicho que sobre la prostitución habla por boca de ganso. No ha pisado ni siquiera un puti-club. Lo que cuenta está más cerca porque lo ve a través del espejo.

El Occidente vive la desilusión . Ya no podemos ni darle gracias a Dios. Pero en torno de nosotros ¡cuántos quisiéramos creer! ¿La mayoría? Dice Houellebecq que una religión compatible con el saber científico y la indeterminación cuántica podría devolvernos el encanto embriagador de la divinidad.

Los trotainmundos sólo pueden visitar las sombras del vacío. Pero la literatura es el espejo de su época. Cuando el escritor alcanza el arrabal extremo de la lógica el mundo comienza a crearse a su imagen y semejanza.

 

ACERCA DEL AUTOR

Michel Houellebecq nació en 1958 en La Réunion. Estudia como interno en el Liceo de Meaux durante siete años. En 1980, obtiene su diploma de ingeniero agrónomo. El mismo año se casa con la hermana de un "compañero". Su hijo Etienne nace en 1981. Se divorcia. Una depresión lo lleva a internarse varias veces en un hospital psiquiátrico. Desde los veinte años frecuenta círculos poéticos. En 1985, la Nouvelle Revue de París publica sus primeros poemas. Sale, en 1991, "Lovecraft, contre le monde, contre la vie". El mismo año, "Seguir vivo", en las Editions de la Différence, y luego el primer poemario, "La búsqueda de la felicidad" que obtiene el premio Tristan Tzara. En 1994, Maurice Nadeau publica su primera novela, "Extensión del ámbito de la Lucha", actualmente traducida a varios idiomas. Publica en la Editorial Flammarion, su segundo poemario, "El sentido del combate" (1996) que obtiene el premio de Flore. En 1998, aparecen simultáneamente "Intervenciones", conjunto de textos críticos y crónicas, y "Las Partículas elementarias", su segunda novela (Premio Noviembre, traducida a 25 idiomas). En 1999, publica "Renacimiento", nueva antología de poemas. Vive actualmente en Irlanda, cerca de Dublin