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Muestras
02 11 2004
Extractos de las conversaciones con Fernell Franco, por María Iovino
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La serie de “Amarrados” sí puede tener una relación con esas imágenes de violencia y con el hecho de que cuando me sentaba en la plaza en medio de los movimientos del mercado, lo que veía eran los toldos de los puestos, y en todos, las cosas se empacaban, se tapaban, se protegían y se guardaban así. Trabajando en la fotografía de objetos inanimados me di cuenta de que esa manera de envolver tenía que ver también con la forma de amarrar y de aislar la muerte. Con empaquetar al muerto para taparlo, para sacarlo de la vista de los demás. En los mercado de Colombia y de América latina rememoré todo eso por que los bultos de las cosas que amarran generan una ambiente como el de la muerte. Cuando en los mercados se ven las torres de la aglomeraciones de productos amarrados, uno entiende allí una soledad enorme y una cosa infinitamente triste, una desolación indescriptible. Es como si algo hubiera pasado por allí acabando con todo.


A medida que me fui encontrando con estas imágenes y que las fui registrando, un sentimiento que había conocido desde niño conectó con otros que este continente me despertó después y creo que eso hace parte de esas fotografías. Cuando entré sentí que deambulaba por esas cosas repetitiva e insistentes, que hacen retroceder en el tiempo y que repercuten en lo que lo rodea a uno. Lo que veo en el presente es igual a esas impresiones que se me quedaron del pasado. Siento que muchas cosas no ha cambiado en nada. Cuando comencé a hacer imágenes entendí con claridad que esto era una referencia a los sucesos que he testimoniado de diferentes maneras.


También me ha llamado

la atención que en esos objetos y en esos bultos que se envuelven, lo que hace la gente es ensañarse con el mismo objeto, como asegurarse de que esa cosa es suya. Es como la idea de aferrarse a las propiedades que siempre están llevando de un lado para otro y así, casi a la vida misma. No sé definir esto, pero lo que vi allí es como la angustia de buscar una seguridad o una protección para lo que se tiene y que no encuentra un lugar preciso de ubicación. Hay un empeño por retener algo oculto que e hizo descubrir que la serie de los Amarrados va ligada al misterio, a la luz del misterio, a las cosas in definir, a las que uno piensa que son pero no son al contrario, a las que de pronto, sin saber cómo, se vuelven realidad. Cuando uno entra a fotografiar aquello se da cuenta de que ese mundo parece no tener final, no tener salidero. Cada vez es más abigarrado y más encerrado. Esa fue la sensación que tuve siempre que estaba fotografiando esos

objetos.

 

ACERCA DEL AUTOR

Fernell Franco, nacido en la región del valle del Cauca colombiano, llega a la ciudad de Cali a la edad de 8 años. En su juventud se encontró con la profesión de fotógrafo como una manera de rebuscarse la vida. Luego fue ayudante de un prestigioso italiano que en 1960 se dedicaba a la fotografía social en Cali. Después se inició como reportero gráfico en el Diario Occidente en la misma ciudad. También alternó con la publicidad y finalmente se interesó por la fotografía artística. En 1976, sus fotografías obtuvieron el primer puesto en el Salón de Artes Visuales de Cali. Ha expuesto en las Bienales de Venecia y de Medellín, en los Museos de Arte Moderno de México y Cali, en el Centro Cultural George Pompidou de París, y en galerías de Alemania. Recientemente fue invitado a inaugurar el Festival de La Luz en el Centro Cultural La Recoleta, de Buenos Aires.