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Teatro
01 01 2008
Premio para el drama Caramelo de Nueva York de Juan Martins
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Martins, quien ejerce la crítica teatral, explica que Caramelo de Nueva York es consecuencia de una experiencia maravillosa. “La hice a una hora determinada del día, con el ritmo necesario del oficio para escribir lo que el texto exige, no lo que uno quiere. A parte del hecho de que se debe escribir a diario, también se puede hacerlo a medio camino con lo orgánico, con el hecho automático que lleva una idea detrás de la otra sin pararte de la computadora y bajo su sorpresa. Hay un poco de esas dos cosas en la escritura de esta pieza, la cual forma parte de una trilogía que denomino ‘Piezas inicuas’, done los personajes estructuran el ritmo de los diálogos, la sintaxis, el sentido y, como es natural, el significado hacia formalidades psicológicas. Están allí ficcionando la realidad mediante lo perverso, lo extraño y la dualidad de sus caracteres. Siendo (desde la progresión de las escenas) el sexo un modo de vida en ellos”. Profesor en Ciencias Sociales y maestro en Literatura Latinoamericana, además de dirigir el Estival Teatro en Maracay, Martins reitera que a la pieza premiada la acompañan Saldré de tu piel de cuero y Tres cabezas muerden mejor que una. “Es una trilogía donde está presente lo perverso, lo lúdico y ficcional. Esas temáticas no me son propias, es una concepción de la dramaturgia en la que la ciudad es el tema, un tratamiento de lo femenino. Y lo digo así porque Caramelo de Nueva York fue escrita orgánicamente, desde lo sentido por la escritura, y en ella predomina la intención del habla y del tono.

En otra docena de piezas ha venido tratando diversos temas, como Monos azules en Time Square que aborda lo mediático, la televisión, el teatro y sus diferentes modos de alienación. La escribió a cuatro manos con Isaac Goldemberg, peruano con muchos años residenciado en Nueva York. Le gusta por sus ritmos y porque trata de los latinoamericanos en esa ciudad, la alienación consumista, el aspecto religioso y su efecto mediático en una urbe como esa. Allí se cuestionan los efectos de los medios de comunicación, como lo hace en Dollwrist, que también le ha dado satisfacciones. Varias de sus piezas están centradas en el tema de la televisión y sus dueños, las formas de poder que se establecen desde estos medios y el aspecto erótico. —¿Por qué el teatro y la literatura? —Son opciones de vida y porque entre la literatura y el teatro existe un estrecho enlace. Es más, sabemos que el teatro, en tanto a su dramaturgia, es literatura. Cada cual encuentra sus vínculos necesarios, pero si se asume la condición desde el escritor sabremos que será el texto quien nos exigirá y no al contrario. En otras palabras, no escribimos lo que queremos, sino lo que el texto nos exige. —¿Cómo se maneja en esas dos disciplinas y además en la crítica? — Escribo y es una vitalidad, pero también necesito integrarme al escenario. Y la crítica teatral es parte de esa misma vitalidad. Por ello, desde la crítica establezco un respeto hacia el actor. Eso me legitima escribir crítica, pero no me hace juez en nada. No me siento juez ni responsable de los discursos, sólo trato de ser honesto conmigo mismo, porque también soy creador. Cuando me presento como productor o escritor para nada tiene que ver con la crítica que ejerzo. Son limitaciones del hecho escritural que bien someto al rigor del método y el primero que me lo agradece (en caso de que sea así) es el lector. A él me debo, sea éste un espectador o un actor, actriz. Y me hace feliz escribir para ellos. —¿Cuál es el estado actual del teatro venezolano? —Repito lo que he dicho en otros escenarios: se ven emerger grupos, actores, actrices, dramaturgos y directores (sin ser aún un movimiento) que, con mucho menos recursos, están alcanzando niveles estéticos bien reveladores. La reciente Muestra Internacional de Teatro y Títeres en las Comunidades de Caracas nos mostró esa posibilidad, sorprendiendo a propios y extraños en ese acontecimiento. A esos grupos nadie los conoce, nadie los ve en ciertos centros culturales, pero desarrollan su trabajo. Por ello, tenemos que estar pendientes de esas nuevas voces, incluso, en la dramaturgia. Eso me interesa.

 

ACERCA DEL AUTOR

Juan Martins, escritor y dramaturgo venezolano, es director de la Editorial Ediciones Estival (Maracay-Venezuela). Ha escrito y dirigido entre otras las siguientes obras: "Terciopelo negro", "A la mitad de la iguana", "Tres cabezas muerden mejor que una", "Preludio en tres autoestimas o la vida con Edith Piaf". Entre sus publicaciones se encuentran: "Deseos de casa", Editorial la Liebre libre; "Teatro y Literatura", Editorial La Liebre libre (Recopilación de ensayos de poetas como Eliot, Pessoa, O. Paz y Oscar Wilde en torno al teatro); "Poética para el actor", editorial The Latino Press de Nueva York. Colaborador de la página literaria Contenido del Periodiquito. Ha publicado artículos en la prensa regional, y extranjera. Colaborador en programas culturales de la región.