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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Literatura
28 10 2016
Fernando Arrabal: “El palmarés de poetas" (El calvario del fulminado)

… a lo largo de mi vida no conocí a ningún poeta que hubiera podido figurar en un “palmarés”. Ni en la lista de personas más populares. Ni en la de los más acaudalados. Ni en la de los más célebres. Precisamente en la lista de personas “más influyentes” no vienen nunca escritores o poetas. Pero casi todos los años Oprah Winfrey, Beyoncé, Jing-Jong-un, George Clooney o Lionel Messi.
…a lo largo de mi vida no conocí a ningún  poeta que tuviera secretario. Los más afortunados tenían o tienen colaborador. Es decir a un amigo. A un íntimo que benévolamente, a lo “madre Teresa”, ayuda al escritor. Con tacto incluso un topo consigue que un hipopótamo se encuentre en la madriguera como en su casa.
…a lo largo de mi vida no conocí a ningún poeta que tuviera que protegerse. En exclusiva. Con derechos mundiales. Para todos y cada uno de sus escritos. En todas las lenguas. Hasta en volapuk para canarios. Mientras realizaba mi último película con Borges, un espontáneo le preguntó . “¿Cómo se protege contra los editores piratas?”. Jorge-Luis Borges respondió: “¡¿protegerme?! es un placer tan grande y tan inesperado que a uno le editen aquí o allá”...
…a lo largo de mi vida no conocí a ningún poeta que estuviera “hasta la coronilla” respondiendo a las “mil y una” entrevistas. O redactando prefacios. O escribiendo artículos. O impartiendo conferencias. Los psiquiatras mudos son ideales para boas con dentadura postiza.
…a lo largo de mi vida la mayoría de los poetas que tuve o tengo la inmerecida suerte de conocer o de haber conocido viven o vivían en condiciones precarias. Durante sus últimos cincuenta años de vida André Breton (fundador y creador del surrealismo) vivía en un minúsculo entresuelo. Entre dos pisos. No habitaba ni en un segundo ni en un tercer piso. Sino en una especie de cacho entre los dos. Al que algunos hoy llaman “estudio”. Cuando iba a verle tenía que adaptarme a su mesa. El mueble ocupaba hasta el borde todo el cuarto. En el Boulevard de Port-Royal Alfred Jarry tuvo otro “cacho”. El suyo. Tan similar. También entre un segundo y un tercer piso. Jarry lo bautizó “el calvario del fulminado”.
… a lo largo de mi vida los poetas no tuvieron problemas con paraísos prohibidos. La mayoría murieron cubiertos de deudas. Para su honor. Hoy sabemos (por recientes estudios médicos) que Alfred Jarry “murió de hambre”.
… a lo largo de mi vida ninguno de mis amigos poetas se quejó de su situación. ¿Indigna?
... a lo largo de mi vida los mejores poetas terminaron su vida perseguidos por ujieres.  O atosigados por impuestos microscópicos. Gracias a ello (o a pesar de ello) Alfred Jarry escribió “Gestos y opiniones del doctor Faustroll, patafísico”. Un libro ejemplar. Un monumento.
… a lo largo de mi vida los poetas que he conocido detestaban o no soportaban la provocación. Para ellos es o era una horrible excrecencia: aleatoria, inesperada , rotatoria y sobre todo incontrolable.
… a lo largo de mi vida los poetas que he conocido no se consideraban ni visionarios ni profetas. Estimaban, como sus antepasados griegos, ser “hacedores”.
… a lo largo de sus vidas los poetas adoptaron, con humor, escribir como quien entra en religión. Sin punto de apoyo. Reclinándose en el vacío.
Conocí a Allen Ginsberg y Andy Warhol …durante la prehistoria. Es decir en 1959. Allen Ginsberg en cuanto me vio me invitó a su tabuco. Me recibió con su amante Pierre desnudo y defecando. Ese año la Fondation Ford (Institute International of Education) nos había invitado a conocer USA. A seis “noveles europeos que un día llegarían a la celebridad”. A pesar de semejante pirueta del tohu-bohu acertaron de forma cuasi mágica. Con Günter Grass para Alemania. Con Italo Calvino para Italia. Con Hugo Claus para Bélgica. Tomlinson para Inglaterra. Y tutti quanti. Solo fallaron con España: pues fui yo el elegido. Invisibles, aún hubiéramos sido más esfumados.
Marcel Duchamp en los Estados Unidos realizó “Etant donné”. Su gigantesco y decisivo proyecto. Entonces solo estaba en su cuaderno. Daba clases de francés para pagarse su chamizo en un hotel. En París Man Ray estaba mal protegido contra la lluvia. El trascendente sátrapa Simon Leys tuvo que emigrar a Australia. Y aún peor Magritte. O Giacometi.
Para morir Topor se ocultó en una portería. Ionesco pasó años en otra parecida. Beckett vivió medio siglo en la calle des Favorites en una "buhardilla para el servicio". Como tantos de sus colegas hoy. Como aquel filósofo, que hasta su último día, compartió con Simone diez metros cuadrados.
Una vez ocultados, , inesperadamente después de tantas estrecheces , conocerán al fin la “gloria”. Como, el único e irónico premio que reciben desde el limbo.
Ninguna civilización fue capaz de desarrollar tal afluencia de evidencias. La confusión ¿es un programa para perpetuarse? Todos crecieron con el sudor de sus indisciplinas. A la vez aquí y al margen.
Sí; “los poetas vivos” únicamente lo son en el momento de ocultarse. Definitivamente.

acerca del autor
Fernando

Fernando Arrabal nació en Melilla (Marruecos Español) en 1932, de padre republicano y madre franquista. Su padre era oficial del ejército español. Desde 1954 reside en París. Algunos títulos de sus dramas: "El cementerio de automóviles", "La comunión solemne", "El arquitecto y el Emperador de Asiria"... Sus películas: “Viva la muerte", en la que describe su infancia, atormentada por la desaparición de su padre durante la guerra civil española y la dictadura franquista. Además es poeta y pintor, como lo muestra el voluminoso libro de arte, "Arrabal espace", editado en francés en 1993 por Ante Glibota, y que presenta su obra literaria, dramatúrgica, cinematográfica y artística. Recibió en España el Premio Nacional de Teatro 2001, el Premio Nacional de Literatura Dramática 2003 y en 2006 le concedieron la Legión de Honor francesa.