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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Arte
2 6 2009
Jaime Franco: Redes y percepción cognitiva del espacio por Dan Loaiza y Paula Riveros

Comprender la obra de Jaime Franco, significa abordar el alcance de la perpetua voluntad de diseñar el espacio y la capacidad de adaptación a nuevos sistemas estéticos. Así se presenta la sociedad contemporánea que se muestra capaz de edificar a través de nuevos soportes y dimensiones.

Franco es un omnívoro de técnicas y lenguajes plásticos. En su recorrido, realizó estudios de ingeniería, que podrían leerse como el origen de su vocación constructora, seguidos de estudios de Bellas Artes. Esta época de aprendizaje tuvo como escenario París y su intenso panorama artístico del cual el artista se impregnó y se nutrió, y al regresar a su país, empezar en los años 80 su carrera artística en el ámbito colombiano.

La creatividad se estructura desde diferentes vertientes, proceso que se evidencia en sus últimas series “Debris” y “¿Qué son esos castillos que flotan en el mar?”, donde las superficies generan profundidad y visiones panorámicas sobre estructuras arquitectónicas, superposiciones de tiempos y espacios. El trabajo digital en computador genera un acertijo de capas, huellas e insinuaciones que se van construyendo como una estructura de pintura, grabado, dibujo o talla en piedra. Su obra nos enfrenta a una edificación pictórica, y un tramado de redes grabadas, serigrafiadas o pintadas que va del detalle al todo. Sin establecer un centro, ni tampoco una dimensión realista, las redes, tramas y líneas invitan a contemplar un sistema abierto hacia el exterior. El cuadro forma parte de un sistema que trasciende sus propias dimensiones.

La abstracción es la necesidad en querer ir más allá de las formas y de los objetos. Este plano incógnito es la visión misma del artista, que nos invita esta vez a admirar el resultado de un proceso gigantesco que se insinúa y se oculta a la vez. El éxito reciente del Código Da Vinci, de Dan Brown, ilustra cómo nuestra contemporaneidad nos es desconocida. Somos las llaves de un enigma codificado. En las pinturas de Franco, el público se enfrenta a la abstracción como parte del enigma del artista y pone al desnudo el misterio de su capacidad de orientación o de su sensorialidad.

Estos espacios son grabados, o pintados, con destreza técnica, y despejando ciertas zonas libres, o bloques que permanecen abiertos hacia la versión anterior de su pintura.

La calidad del artista consiste en mostrar la acumulación de las diversas versiones de su trabajo. Cada pintura es un proceso, desde la matriz realizada con la ayuda de la computadora hasta el nacimiento del lienzo, trabajado con la misma precaución que el pintor renacentista, Rafael. Cada etapa de la pintura queda registrada en el soporte. El artista juega a mostrar pedazos más evolucionados. Las versiones de una misma pintura se dejan entonces apreciar simultáneamente. “En el proceso de creación — explica Franco—, con respecto a las ultimas exposiciones, hay un trabajo sumamente complejo. Éste involucra muchos aspectos que se van superponiendo: el punto de partida es un computador. Las imágenes, objetos, estructuras y líneas que a veces se pierden y se convierten en abstractas, tienen un rigor muy preciso en términos de construcción matemática, derivada de los programas que usan los arquitectos, Autocad, Sketchup, 3dstudio. Dichos programas me permiten concebir esas construcciones que se inspiran de elementos de la historia del arte, edificios, estructuras y templos. Cuando tengo esta parte resuelta encuentro diversas maneras de llevarlo al lienzo, la piedra, grabados, láminas doradas, cada proceso involucra técnicas distintas”.

En sus grandes formatos, el dibujo se mimetiza y se fusiona con ploteos, impresiones o serigrafías. Los diversos métodos van sumando información que borran la evidencia de cada acción y proyectan pistas hacia la creación de un universo plástico y conceptual. “Creo que el arte tiene su encanto en la medida en que las cosas están ocultas un poco, y que requiere una disposición o una actitud para poder ver la obra”, afirma el artista. El espectador se aproxima a líneas accidentadas, que toman sentido al distanciarse de la pintura y comenzar a construir un espacio, referencia artística tomada del expresionismo, el constructivismo y la abstracción. En cuanto a las temáticas de Franco en sus trabajos recientes, la depuración de diversas inclinaciones lo llevó a interesarse por la piedra reinterpretada a partir de la obra de Giovanni Battista Piranesi, a los templos que remiten a la obra de Rafael, y a las imágenes del botellero de Marcel Duchamp.

En otros de sus trabajos, el land art cobra importancia, instalándose en el mismo vector creativo de la construcción de espacios, donde el vacío es tan expresivo como la forma. La construcción primitiva, interpretada como efímera (la escultura gigante a la intemperie erosionará al cabo de un siglo), consistente en una cruz de 10 x 10 m, de 2 m de ancho, representa una construcción abstracta, bruta y geométrica. Hecha en barro prensado, técnica arcaica de la región de Suesca (Colombia), la escultura significa también un gesto artístico al transformar el medio ambiente y al permanecer en un lugar apartado.

En conclusión, la visión artística de Franco es actual, al ligarse a las nuevas nociones de red y construcción tridimensional, que permiten la transparencia de la línea que configura una estructura y donde se tejen relaciones. Por otro lado, el trabajo manual que implica cada pieza resulta cercano a la alquimia y lo orgánico de materiales como ceras, pigmentos o soda cáustica, que convocan un acrecentamiento sensorial. Significa también un guiño al Renacimiento por la práctica de la tela templada sobre madera, tratada con cera fundida y siguiendo las etapas del secado, se manipulan de tal forma que el resultado son imágenes que pertenecen al mundo contemporáneo.

 

acerca del autor
Jaime

Jaime Franco, Cali (Colombia), 1963. Entre 1981 y 1983, realizó estudios de Ingeniería en la Universidad de los Andes, Bogotá. Se trasladó a París para continuar su formación en el Instituto Pierre et Marie Curie. En el ambiente artístico parisino se interesó en el arte y se inscribió en L’Ecole Supérieure de Beaux Arts. En 1989, hizo una exposición individual en la Galería Casa Negret de Bogotá. En 1991, alcanzó éxito internacional exponiendo en las Galerías Yoshii de Nueva York, Tokio y París. En 2007, entre sus más recientes exposiciones están “Construcciones Ilusorias” en la Galería El Museo de Bogotá e “Inferno” en la Galería Santa Fe del Planetario Distrital de Bogotá. Su obra figura en importantes colecciones como la del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la de la Biblioteca Luis Ángel Arango (Bogotá), Museo de Arte Moderno de Bogotá y Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali.